28 diciembre 2006

La ética del Nuevo Hombre

Pablo dice que hay que despojarse del antiguo sistema de vida para “vestir las ropas del Nuevo Hombre” (Colosenses 3:10). Así que existe un compromiso muy grande para quien quiera participar en la construcción del Hombre Nuevo: despojarse, “desvestirse” del antiguo hombre que no es otra cosa que un sistema preñado de individualismo, egoísmo y aislamiento, para vestir el atuendo del Hombre Nuevo que son las ropas de la justicia, la igualdad, la confraternidad y el amor.

El hombre viejo es el que vive alienado de su vocación esencial, esclavo de “la Ley, el pecado y la muerte”. Es “hombre viejo”, en la perspectiva paulina, porque la novedad de Cristo hace caducar el orden antiguo. Es el hombre “alienado” porque ha perdido su lugar ontológico y existencial. El pecado de Adán es una “desmesura” por la que el hombre anhela apropiarse lo divino, “ser como Dios”. Todo pecado es también un gesto de egoísmo, por cuanto el hombre se cierra en sí mismo, excluyendo al otro y a Dios (el Otro). Por ello es una alienación en dos sentidos: al desubicar al hombre frente a sí mismo, produce un “vacío-de-ser”; es “menos” en el lenguaje de P. Freire; es “‘mentiroso”, en el de Juan (8,44.55). El egoísmo es deseo infinito de lo que está fuera del limite (y tiene su perfecta aplicación en los órdenes político, económico, jurídico, etc.). Además, el egoísmo cierra al hombre en sí mismo y no le deja darse; entonces pierde su vocación más íntima, que es la de amar al otro. Reemplaza luego su “ser menos” por un “tener más”, lo que conduce a la dominación del otro. En el polo opuesto están los gestos de Cristo que culminan en la muerte por amor.

El Hombre Nuevo es entonces en primer lugar un hombre libre. Libre de todo tipo de esclavitud y por ende es un hombre espontáneo.

La libertad positiva consiste en la actividad espontánea de la per
sonalidad total integrada... la actividad espontánea es libre actividad del yo e implica, desde el punto de vista psicológico... el ejercicio de la propia y libre voluntad1

Esta “actividad espontánea” es la “actividad del amor” porque básicamente el hombre libre es un hombre que actúa desde el amor. No hace falta decir que no hablamos del amor de telenovela, el que se usa en la propaganda televisiva para vendernos un producto. Ese amor no es libre expresión de la voluntad; ese amor niega, posee y oprime, usa al otro. El verdadero amor es integrador, potencia en lugar de disolver. Hablamos del amor verdadero como afirmación espontánea del otro

También es característica de este Hombre Nuevo (seguramente como consecuencia de aquella libertad – espontaneidad) la lucha contra todo tipo de discriminación:

Vístanse del Nuevo Hombre, donde no hay judío ni griego... (1 cor 3:12) Varón ni mujer (gálatas 3:28)

No hay diferencias nacionales; no hay diferencias por razones de genero, la nueva sociedad es igualitaria y no admite superioridad de raza, sexo o cualquier otro tipo de discriminación que este sistema desintegrador ha creado para satisfacer su necesidad de opresión.

También el Hombre Nuevo, representa a una sociedad que “incorpora” en lugar de excluir. Esto está muy bien ejemplificado en la parábola que Lucas pone en labios de Jesús:

“Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la horade la cena envió a su siervo a buscar a los convidados pero todos comenzaron a dar excusas... entonces, enojado, el padre de familia dijo a su siervo: ve por los caminos y traé a los pobres, los mancos, cojos y los ciegos (Lucas 14:15 – 24)

Podemos entender la palabra “pobre” (ptojos) como “despreciado, sin valor”. ¿Sin valor para quién? Para aquel “hombre viejo” del que nos debemos desvestir. No para el Hombre Nuevo. Este lo invita a participar de la fiesta, porque no hay celebración posible en la nueva sociedad sin la incorporación de los excluidos.

También Lucas incorpora a los discapacitados (los cojos, mancos y ciegos). Todo abandonado de la sociedad de consumo es un ladrillo fundamental en la construcción de la Nueva Sociedad; el Reino de Dios está edificado con los discapacitados, los extranjeros indocumentados, los que sufren opresión política y social, los negros norteamericanos, los latinos... y sigue la lista.
Decía el gran poeta Martí:

Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado
a cualquier mejilla de hombre

Profundo poder de síntesis el del poeta. Una poética y precisa definición del Hombre Nuevo.






1 Erich Fromm

24 diciembre 2006

Noche sin paz
noche sin paz
y sin amor
nadie entiende que pasó
en la tierra que fluye la leche y la miel
que el pobre obrero no pueda comer
si no hay justicia no hay paz
noche sin paz
y sin amor
la fábrica se cerró
los chicos este año no podrán tener
ni reyes magos ni papá noel
y al patrón no le importó
noche sin paz
y sin amor
se oyen cacerolazos
en el piquete del puente pueyrredón
nace Jesús, Dios del trabajador
brilla la revolución

05 diciembre 2006

Harán mercadería de vosotros
2ª Pedro 2:1-3


“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre ustedes falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado. Y por avaricia harán mercadería de ustedes con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace mucho tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”

Tengo un amigo en el campo que acaba de cumplir 78 años. Todas las mañanas se levanta a las 4 de la mañana y se va en su bicicleta a atender 300 vacas. Las suelta para el pastoreo, les da ración, se fija si están enfermas y si tienen alguna necesidad. A la tarde las encierra y así a diario. El gana menos que el valor de una vaca... Pedro dijo, “Harán mercadería de ustedes”; lo que no dijo es que el hombre es la mercadería más barata.

Pero empecemos por el principio y definamos qué es mercadería. Según el diccionario de economía política mercadería es “producto del trabajo destinado a satisfacer alguna necesidad del hombre y que se elabora para la venta, no para el propio consumo”
[i] Toda mercancía posee dos propiedades, tiene un doble carácter: Valor de consumo y valor de cambio, o dicho en criollo: valor y precio, al primero lo determina la necesidad al segundo el capricho.

Así el dios del capitalismo se llama dinero. El dinero fija el precio de la mercadería aunque esta no tenga valor, toda mercadería, dijimos, es más cara (no más valiosa, por supuesto) que quien la produce.

Es así como la ministra de la suprema corte de justicia, Carmen Argibay, cuenta en un reportaje que en nuestra legislación vigente: “tiene más pena los delitos cometidos contra la propiedad que contra la vida”
[ii]

He aquí la gran trampa del capitalismo. En la Edad Media, lo vinculante entre todos los hombres era la religión. Mal o bien, Dios era el nexo vinculante entre los hombres. Después de la revolución burguesa, cuando el hombre creyó independizarse de Dios, supuso que la nueva sociedad que estaba naciendo tenía como vínculo al propio hombre. Hoy sabemos que no es así. El capitalismo es profundamente individualista, no le interesa el otro sino sólo como mercancía.

Hay un sólo factor vinculante en el capitalismo actual: no es Dios, tampoco el hombre, es la mercancía. Botón de prueba es el ALCA, un tratado de libre comercio que busca imponer EEUU a toda Nuestra América. Ese tratado propone que la mercadería pueda transitar libremente y sin restricción de ninguna índole todas las naciones americanas. Al mismo tiempo pretende hacer un muro desde el Pacífico hasta el Atlántico para que no ingrese ningún latinoamericano.

La mercadería puede pasar. El hombre no... sólo cuando necesitan mano de obra barata o indeseable. Sólo cuando el hombre es mercancía barata...

“Harán mercadería de vosotros” es una profecía que se cumple en el imperialismo capitalista, el más grande engaño satánico de todos los tiempos.




[i] Diccionario de Economía Política de Borísov, Zhamin y Makárova
[ii] página 12. Domingo 30 de Julio de 2006 pag. 2
"NAVIDAD Y LA UTOPIA DE JESÚS "

HÉCTOR CAMPOS (Héctor es el “Teólogo Taxista de Capital. Fue alumno de teología de la liberación en el Hotel Bauen y en Mate Amargo)

Se acerca la Nochebuena y la Navidad y sin duda muchos de nosotros nos reuniremos en torno a la mesa familiar con nuestros seres queridos: familiares, amigos, compañeros, etc. Levantaremos las copas y brindaremos que hace 2005 años nació Jesús, en Belén.
Pero también es preciso que rescatemos el Jesús histórico, del Jesús que pretendieron y pretenden mostrarnos distintas religiones para apoderarse de su proyecto y ponerlo al servicio de la dominación.
El proyecto de Jesús es el de una sociedad antimonárquica, antijerárquica, igualitaria, comunitaria, un proyecto verdaderamente revolucionario. El proyecto del reino de Dios implica el rechazo de toda economía de acumulación individual. Este proyecto conoce 2 clases de enemigos: el interno y el externo.
El interno está formado por grupos que comienzan con un determinado proceso de acumulación y genera desigualdad. El externo son los diversos imperios que se suceden en la media luna de las tierras fértiles que va desde la Mesopotamia al este, de Egipto al oeste, por allí pasan los imperios egipcios, babilonios, persas, romanos, que se constituirán en enemigos del proyecto del reino de dios.
Dominación externa de los imperios por una parte y dominación interna de las clases sociales por otra son circunstancias fundamentales, en las cuales Jesús anuncia el reino de Dios como propuesta, proyecto y utopía liberadora.
Los Bienes deben ser compartidos. Las dos multiplicaciones de los panes narrados por el Evangelio de Marcos significan que compartiendo el pan éste alcanza para todos, que pueden comer hasta saciarse y aún sobra.
Por otra parte, el proyecto del reino implica un cambio profundo en la concepción y en la práctica del poder político.
De poder de dominación y opresión debe transformarse en poder de servicio. Las verdaderas tentaciones de Jesús fueron las tentaciones del poder de dominación que él tuvo que vencer. De su movimiento participan hombres y mujeres de los sectores dominados, lo prepara en Galilea y luego va a Jerusalén, para enfrentar a los poderes opresores hegemónicos. Allí se produce su muerte, un verdadero asesinato político cometido por el imperio romano, cuyo dominio en la región se veía amenazado por la prédica y la práctica propuesta por Jesús.
El mensaje dé Jesús de Nazaret nos dice que la utopía que surge del corazón de los pobres, de los que no tienen poder, del "grano de mostaza" ha de triunfar sobre todo poder opresor, que el poder como servicio triunfará sobre el poder como dominación. Es importante recuperar la gran utopía del reino de Dios, que ha de confluir con otras utopías, provenientes de religiones indígenas, del anarquismo, del marxismo, del judaísmo, del mahometismo, del humanismo, del ecologismo y de movimientos culturales. Todas estas utopías impulsarán la gran utopía que como fermento alimentará el proyecto de una sociedad en la que podamos vivir como hermanos.


18 octubre 2006

Antropología teológica

Soy una astilla de tierra que vuelve
Hacia su antigua raíz mineral
[i]

El primer libro de la Biblia, en dos relatos distintos (Gñenesis 2:4b – 25 y Génesis 1:1 - 4:a) nos habla de un hombre creado a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, este hombre se diferencia de su creador precisamente porque fue creado.

El segundo relato nos habla de un hombre creado “como el polvo de la tierra”[ii] (2:7). En este sentido pues, el hombre se diferencia de su creador; el mundo en el que fue creado y del que fue tomado lo define. Es algo paradójico: aquello de lo que Dios prescinde al hombre lo define. El “no ser” de Dios, forma parte del “imago Dei”.

Es que el mundo y el tiempo son conceptos ontológicos. Podemos decir que no existiría hombre sin mundo, tampoco existiría el mundo sin el ser humano. No podemos definir al ser humano fuera del contexto del “polvo” del que fue tomado. Tampoco fuera del tiempo, del que podemos decir lo mismo: “no existe hombre sin tiempo como tampoco existe tiempo sin hombre”. “Mundo” y “tiempo” no son objetos que “desde afuera” ayudan a definir al ser humano, son componentes del ser creado por Dios a su imagen Por tanto debemos concluir que la única forma de arribar a un estudio antropológico serio es viendo al hombre como un ser histórico - contextual.

[i] Jaime Dávaloz, poeta salteño (argentina)
[ii] para ver porqué aquí se dice “como el polvo” y no “desde el polvo” puede consultarse el libro de S. Croatto “FORMO YAHVEH DIOS AL SER HUMANO COMO POLVO, DEL SUELO”. Editorial Lascasiana. Artículo publicado en su página web

13 septiembre 2006

Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tienen necesidad
hermanos, de que yo les escriba. Porque ustedes saben perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos una repentina destrucción, como los dolores de una mujer en parto qué es imposible escapar.
Sin embargo ustedes hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como ladrón
(1 tesalonisenses 5: 1 – 4)


Son profundamente sorprendentes las palabras de Pablo, hasta parecen contradictorias con las enunciadas por Jesús en Mateo 24. Mientras el maestro dice: “y oirán de guerras y rumores de guerras”, Pablo parece sugerir otra cosa: “cuando digan paz y seguridad...”
Jesús nos dice que en los últimos tiempos “oiremos de guerras”, Pablo nos dice que nos hablarán de paz. ¿Cómo resolveremos esta aparente contradicción?

Eric Arthur Blair, un novelista que nació en la India a principios del siglo 20 y que escribió bajo el seudónimo de George Orwell tal vez nos ayude a desentrañar esta paradoja.

En 1949, Orwell escribió una novela que se tituló 1984. En esta novela futurista habla de un mundo dominado por tres potencias en continua beligerancia. Algo esencial para la economía de los tres dominios.

El protagonista principal de esta novela, Winston, trabajaba en el ministerio de la verdad manejando las noticias para que llegue al pueblo sirviendo al propósito de los gobernantes. Ese gobierno empleaba lo que se dio en llamar “Newspeak” (neo lengua) con ese lenguaje no se ocultaba información pero sí el contenido de la misma. ¿De qué manera? Mediante técnicas tales como la tergiversación, la quita o la inversión del significado, se despojaba de todo sentido al discurso así que, las palabras mencionadas ya no servían para comunicarse sino que eran una serie de onomatopeyas sin sentido alguno. De esta forma: “el delito de pensar será literalmente imposible, porque no habrá palabras para expresarlo. Cada año el grado de conciencia se vuelve un poco menor”
[i]

Cuando hablamos de “doblepensar” o de “doblehablar”, estamos hablando de palabras que se pronuncian con significado opuesto, una táctica muy usada por aquellos que quieren disimular el verdadero sentido de lo que están diciendo. Así, por ejemplo, cuando con un propósito económico quieren bombardear aldeas indefensas con mujeres embarazadas, ancianos y niños; hablan de “pacificación”; o cuando quieren hacer de un Estado independiente una colonia le dicen “estado libre asociado”. De esta manera, quien se revelaría ante el hecho de ser una colonia dominada por un imperio, se siente orgulloso de estar asociado a este (aunque “libre asociado” sea sinónimo de colonia)

Lo que se busca con esta verborragia incoherente es quitar la imagen de la palabra. Cuando escuchamos “pacificación”, la imagen que viene a nuestra cabeza, no es la de aquella aldea, cuando se habla de “Estado Libre”, no pensamos en “colonia o cuando Blumberg habla en Argentina diciendo que “hay que aumentar la seguridad”, nadie sospecha que se está aludiendo a la represión que pretenden imponer a un pueblo que sufre.

Ejemplo de Nuevo lenguajeLos pobres se llaman carentes o carenciados. La expulsión de los niños pobres se llama deserción escolar. Los criminales que no son pobres se llaman psicópatas. Los Países pobres son países en vías de desarrollo. Para decir ciegos, se dice no videntes. Un negro es un hombre de color. En lugar de dictadura, se dice proceso y las torturas se llaman apremios ilegales.No se dice muerte, sino desaparición física.Donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida; repentina dolencia significa infarto.Los muertos por bombardeos ya no son muertos: son daños colaterales.No se dice capitalismo, sino economía de mercado.A la ley de la ciudad la llaman ley de la selva.
[ii]
En resumidas cuentas: cuando Pablo dice que nos hablarán de paz, es cierto, pero esa paz de la que el poder nos habla, si ponemos nuestros oídos atentos, son los “rumores de guerra” que nos menciona Jesús. Por eso el maestro nos dice: “les dejo mi paz pero no como la da el mundo”. Porque la paz que da el mundo es una paz violenta, es violencia definida bajo el nombre de paz.

Lo conocemos bien; la “pax americana”, la paz de los cementerios, la paz que nos dice: “hay que matar a todos los que alteran la paz”. Habrá paz siempre que cumplan con la política dominante: el piquetero tendrá paz siempre y cuando no corte la ruta (aunque se muera de hambre), el obrero tendrá paz cuando no haga paro pidiendo aumento de sueldo (aunque con ese sueldo no llegue a fin de mes). En otras palabras: habrá paz siempre y cuando recibamos con gozo la violencia... La Biblia nos dice que la paz es fruto de la justicia, no de la subordinación a la violencia. La paz del mundo es subordinación a la violencia de este sistema; la paz bíblica es hija de la justicia y la igualdad. Cuando veamos a la justicia y la igualdad prevalecer, veremos la bandera de la paz flameando bien alto. Cuando el sistema nos dice “paz y seguridad” nos está hablando de destrucción.

No hay mejor definición de aquel Newspeak que las palabras del poeta Rafael amor:


Yo en patas y hambreada soy la violencia
Ellos armados, hablan de paz







[i] De la obra 1984
[ii] Eduardo Galeano

08 septiembre 2006

De la confederación a la monarquía


El proyecto más extraño de la historia:

Cuando Jehová se le presenta al pueblo esclavo, éste aún no era una nación; simplemente, era un pueblo esclavo cuyo únicos lazos eran la tradición, la historia de pactos, el idioma, y la esclavitud que los oprimía.

Doce tribus unidas en torno a pactos en los que Jehová siempre está presente, no sólo involucrado sino como el hacedor del pacto, como aquel que “cumple sus promesas”.

Después del éxodo, estos pueblos se fueron estructurando, debido a su objetivo común, como una liga de doce tribus. J. Bright la denomina “liga anfictiónica”
[i], Rubén Dri: “confederación”[ii] .

De esta forma, doce tribus liberadas de la esclavitud por un Dios totalmente diferente que los dioses de la época, pasan a ser “el reino de Jehová”.

Extraño reino este que no admite dominación. Extraño Dios que no admite imágenes, que no admite que se lo adore en estatuas y templos (Ex. 20:4; Deut. 5:8). Extraño Dios que no pertenece a un pueblo o raza determinada, que no está con los dominadores de turno, sino con los oprimidos: “el pueblo de Israel sufría bajo la esclavitud. Gritaban y su clamor subió hasta Dios”. (Ex. 2:24)
[iii]

Así se forma el proyecto más extraño de la historia: una confederación de doce tribus llega a Canaán con un proyecto diferente a todos los pueblos que lo rodeaban; un pueblo teocrático rodeado de monarquías absolutistas.
La caída de la teocracia.

El período teocrático de las doce tribus duró aproximadamente 200 años, según el autor citado, el colapso de la confederación teocrática se debió a tres causas principales:

1. La amenaza filistea: los filisteos, quienes para el siglo Xl monopolizaban el acero, eran un peligro militar para la confederación que no tenía un ejército profesional. (1Samuel 13:19-22).
[iv]

2. Desigualdad social: En aquella época, las doce tribus cultivaban en terrazas; el descubrimiento de la cal, impermeable para el agua, los ayudó a construir cisternas que ayudaron a algunas tribus a producir con más intensidad ocasionando un proceso de acumulación que llevó a una profunda desigualdad social.

3. Corrupción: Sólo vasta leer 1 Sam. 8:3 para comprender la corrupción que envolvía a los jueces de aquellos días.
[1]


La pre- monarquía

De esta forma, es explicable porqué el pueblo clama a gritos por un rey. Es interesante ver como Dios “contra su voluntad” se lo concede.

No obstante, el primer rey de Israel, no fue rey en el sentido de las monarquías autoritarias que lo rodeaban. Muy por el contrario, Saúl estuvo más cerca de ser un “juez” que un “rey” en el sentido estricto de la palabra.

La única diferencia notable entre la época de los jueces y el reinado de Saúl, tal vez haya sido el ejército profesional que éste armó.

La monarquía propiamente dicha

Fue después de la muerte de Saúl que la monarquía se empieza a inclinar hacia el autoritarismo despótico. Deja de existir de esta manera la organización horizontal para comenzar a ser una monarquía vertical, donde ni siquiera con Dios, el pueblo podía tratar en forma directa como lo hacía antes. Ahora a Dios se lo comienza a ver como un rey, y un rey visto con los ojos de aquellos tiempos, desvirtuaba mucho la imagen que el pueblo había tenido.

Jehová, fue el que más resistió la monarquía porque sabía que llevaba al despotismo y porque sabía que su imagen iba a ser dañada profundamente ante el pueblo.

Habiendo monarquía, ya Dios no pactaba directamente con su pueblo como hasta ahora lo había hecho. Los pactos de Dios son ahora con el rey de Israel. Los sacerdotes que ofrecían sacrificios de mediación por el pueblo, ahora pasaban a ser los legitimadores de la monarquía. El templo de Salomón, es construido “en terrenos de su propiedad”. La relación del pueblo con su Dios se ve “privatizada” y supeditada a los deseos del monarca.

La teología cambia de signo. De ser una teología de liberación que daba sentido y legitimación a las luchas de liberación y a la sociedad igualitaria y liberada, pasa a ser una teología de dominación que legitima el poder real. Asume las características de la teología egipcia sobre la filiación divina del rey.
[v]

La importancia del templo

Recién aquí podríamos decir que el templo comienza a tomar preponderancia. El padre se le presenta a Ezequiel y le dice que allí, en el templo, es donde Él tiene “su trono” (43.7).

El sistema monárquico había logrado sacar la morada de Yavé del seno del pueblo, pero Dios no iba a ceder su autoridad al rey y estableció “su trono” en el templo; lejos, fuera del palacio. Dios nunca es el Dios de la monarquía, no es el rey en el sentido de monarquías absolutistas, es un “rey” que se autoproclama “rey” precisamente en oposición al sistema monárquico.


[1] Las causas del colapso de la confederación, han sido tomadas, aunque no en forma literal, del libro ya citado de Rubén Dri.
[i] J. Bright; La Historia de Israel. Bilbao
[ii] Ruben Dri; Autoritarismo y democracia en la Biblia y en la Iglesia; Ed. Biblos. 1996
[iii] Ruben Dri; Ob. Cit. Pg. 17
[iv] Ver Panorama del Antiguo Testamento, pg. 214; Nueva Creación, Bs. As.
[v] Ruben Dri; Ob. Cit. Pg. 34

19 agosto 2006

¿Qué es un prejuicio?
Los judíos son todos tacaños. Los comunistas ateos. Los católicos idólatras. Los Gitanos ladrones. Los villeros ladinos. Los piqueteros vagos. Los inmigrantes latinoamericanos nos quitan trabajo... ... Si tuviéramos que mencionar todos los prejuicios que a lo largo de la historia nos invadieron a los argentinos, podríamos decir como Lucas: “no alcanzarían todos los papeles del mundo”. Pero; ¿Qué es un prejuicio? La palabra lo dice: un juicio previo al análisis objetivo. Tiene, sin duda un origen natural: es más fácil para los hombres tratar con estereotipos que con individuos. Es más fácil decir “todos los judíos” que tratar con cada judío como si fuera la primera vez que viera uno. El análisis totalizador (Todos los... son así) aunque tenga rasgos de verdad, no deja de ser prejuicio. Pero también tiene sus principios psicológicos relacionados, sin duda, con las experiencias personales, sociales y políticas como así también causas pedagógicas. a) Causas psicológicas: el narcisista, por ejemplo, (hombre que se rasca para adentro) tiene la necesidad de excluir al diferente como forma de afirmar su ego. b) Causas sociales: los países cuya inmigración es superior a la capacidad de absorción cultural. c) Causas políticas: el prejuicio racial es una actitud social propagada entre la gente por una clase explotadora, a fin de estigmatizar a algún grupo como inferior, de modo que tanto la explotación del grupo como la de sus recursos pueden justificarse (12) d) Causas pedagógicas: relacionadas con la educación y el aprendizaje familiar y del grupo social.
Endogrupos y exogrupos
¿A qué llaman los sociólogos endogrupos? Pues para definirlo sencillamente podríamos decir que a todo grupo humano donde decir nosotros tenga el mismo significado: Nosotros los argentinos Nosotros los evangélicos Nosotros los occidentales Nosotros los hombres... Cuando ese nosotros tiene un significado esencialmente idéntico, estamos en presencia de un endogrupo. Cada individuo tiende a ver en su endogrupo las pautas necesarias para su seguridad y la de sus hijos, que por lógica, pertenecen a su grupo en el cual encuentran los códigos necesarios para satisfacer sus propias necesidades. ¿Es malo tener un grupo de pertenencia y referencia? Por supuesto que no, lo malo es cuando ese grupo es excluyente: “En este foro de debate cristiano (me dijeron hace unos días atrás) no pueden opinar católicos”... Esta frase aparentemente estéril de un moderador de un foro evangélico se me ocurre relacionarla con el pensamiento maquiavélico que aconseja la “fabricación” de un enemigo en común con el fin de consolidar la unidad del grupo (algo parecido a lo que hizo Hittler o hace Bush) También Sartre dice que “Para que un grupo se constituya hace falta un enemigo afuera y un sospechoso adentro”. El enemigo exterior abroquela al grupo en torno a la propia integridad amenazada. El sospechoso interno es vivido como un espía, alguien que mantiene algún tipo de nexo con el enemigo y que comparte con él el objetivo de destruir al grupo. (13)
Lealtades concéntricas
Pero ¿debe todo grupo para existir crear un exogrupo como enemigo en común? Por supuesto que no. Ningún grupo necesita excluir al otro con el afán de autoafirmarse, Muy por el contrario, podemos entender nuestro endogrupo como perteneciente a otro mayor en el sentido concéntrico. Hace pocas décadas atrás la definición de argentino era: católico, blanco, conservador... excluyendo a los negros, evangélicos y socialistas (por ejemplo) En la época de la dictadura infame, todo “diferente” era visto como sospechoso y hasta enemigo. Hoy, podemos comprender que las minorías son parte de un todo que es el ser nacional. No hay razón lógica para que los grupos (étnicos, culturales, etc.) se excluyan. Ningún nosotros en este mundo puede excluir al vosotros.

16 agosto 2006

Mensaje a los Cristianos


Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.
Lo principal en el Cristianismo es el amor al prójimo. "El que ama a su prójimo cumple con su ley." (S. Pablo, Rom. XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado "la caridad", no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.
Esos medios no lo van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.
Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XXI, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.
Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.
Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.
Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).
Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.
La lucha es larga, comencemos ya...
Camilo Torres
San Martín. Ideología, organización y voluntad de ser libres.
Por Daniel Ezcurra.

Tan solo doce años le bastaron a José de San Martín, para transformarse en el símbolo más alto de la emancipación americana en tierras del Plata. Doce años donde lo que estaba en juego era el derecho a la existencia misma como pueblo. Dos años menos de los que durara la guerra abierta contra el poderío español, iniciada en 1810 con el movimiento revolucionario juntista que recorrerá el continente y culminada en la planicie de Ayacucho en 1824.El teniente coronel San Martín como militar y como tipo humano será forjado en la fragua de la sociedad española. Su llegada en 1812 a estas tierras, como la de otros tantos criollos en el resto de América, será un capítulo más de la confrontación que agitaba a Europa entre los principios de libertad, igualdad y fraternidad del liberalismo democrático y el oscurantismo monárquico.Esta opción ideológica lo lleva a continuar en tierra americana, la lucha que parecía derrotada en España con la ocupación francesa y la caída de la Junta Central de Sevilla, portadora de la cimiente democrática y popular. Ideología frente a la imagen del hombre más allá de las pasiones políticas que nos presenta la historia oficial.San Martín ocupa su puesto en el amplio frente de la emancipación pero no desde cualquier lugar, sino desde una organización política (la logia) que darán fortaleza y proyección a su accionar. Ideología y organización lo llevarán a desobedecer al gobierno de la burguesía comercial porteña cuando este privilegie esos cortos intereses por sobre los de la nación alzada contra el despotismo colonialista.En Cuyo, construirá el instrumento de la liberación (el Ejército de los Andes) a partir del Estado, planificando la utilización de los recursos propios, movilizando y apelando a la participación protagónica de las mayorías, sin olvidar que mientras una porción de territorio americano estuviese bajo el yugo del opresor la libertad del conjunto no estaría asegurada. Pueblo en armas y unidad latinoamericana serán el aliento de su campaña americana.Como tantos otros patriotas, una vez derrotado el poder español, San Martín sufrirá las consecuencias de la mezquindad de una clase dominante que se desinteresará de la integración regional para privilegiar los lazos de la dependencia económica como socia menor de la potencia de turno. Esos sectores que lo hostilizaron, lo llevaron al exilio y lo transformarán en mármol. «Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria» dirá de éllos.Pero aquel criollo español liberal, democrático y hombre “del partido Americano” como se caracterizaba a si mismo, seguirá marcando la senda del proyecto que cada generación debe hacer propio en las circunstancias que le son dadas: SEAMOS LIBRES LO DEMÁS NO IMPORTA. *Coordinador de las Cátedras Bolivarianas Univ. Popular Madres Plaza de Mayo. Director del ISEPCI.

extraído de Boletín Patria Grande

11 agosto 2006

Bases para un manifiesto Cristiano


Durante casi dos mil años, el cristianismo ha sido víctima de diversas distorsiones hasta llegar a ser considerado una religión. El sentido que se le ha dado a la cristiandad tiene que ver con lo supramundano, con el más allá y los quehaceres del alma.

En el acontecer histórico y político a los cristianos normalmente se los ha considerado un instrumento de opresión de la ultraderecha. Muestras son la conquista de América, la esclavitud de los negros africanos, las diferentes dictaduras latinoamericanas, el apoyo de muchos cristianos a la presidencia de Bush, entre otras.

Pero consideramos que ya es hora de oponer a la falsificación fundamentalista un manifiesto que exponga ante el mundo los conceptos de un cristianismo que no ha sido adulterado por el poder sino que mantiene intacta la “buena noticia” de la opción de Dios por el pobre y oprimido de un sistema perverso.

Historia y Salvación

La historia de la Salvación es la Salvación de la historia. Desde la entrada del pecado en el mundo, la historia no es otra cosa que la lucha de una clase por dominar a otra. Ya en la conquista de América decía Colón:

Descendí entonces a tierra y levanté una gran cruz, a la entrada del puerto, en una elevación situada al oeste y bien visible, para hacer saber que esta tierra pertenece a Vuestra Alteza, y en verdad, en señal de Jesucristo, nuestro Señor
[1]

Mostrando la extraña vinculación entre el poder político (Vuestra Alteza), y el orden religioso. De esta forma, la invasión de América tenía como propósito doblegar a los nativos a una corona y a una religión. En otras palabras, la cruz, fue un arma del yugo Español.

De este modo comienza la primer etapa del cristianismo en América. La etapa del cristianismo despótico. Así, la evangelización primitiva no tenía como objetivo la instrucción del catecúmeno; por el contrario, los conquistadores ordenaban bajo pena de muerte que los indios sean bautizados como aceptación no sólo de la fe católica sino también como doblegación a la corona.

El sistema de encomienda era una entrega de indígenas a un encomendero que asumía la responsabilidad de hacerlos “hombres cristianos y civilizados.” Los indígenas, como “contraprestación” a este servicio evangélico tenían que trabajar y pagar tributo a España. Hermosa forma de evangelización.

Este cristianismo proveniente de Europa, Venía influenciado por la filosofía del Viejo Mundo, en particular por la contrareforma; una filosofía anti reforma que mezclaba su fanatismo católico con una abierta oposición a todo pensamiento diferente.

Así comienza en nuestras tierras una historia de opresores y oprimidos que ha de llegar hasta nuestros días. Esclavos y libres, patrones y empleados, los dueños del dinero y los dueños de la mano de obra se enfrentaron siempre en luchas más o menos constantes con la firme opción hacia los más poderosos de un cristianismo coptado que nunca supo ver su identidad revolucionaria.

Sin embargo, hubo a través de la historia, otro cristianismo, un cristianismo poco mencionado y profundamente vituperado por la historia oficial de la teología del poder, un cristianismo que con un grado de conciencia creciente ha tomado la posición bíblica de estar a favor del pobre y oprimido. Botones de muestra tomados con grandes saltos en la historia son: Bartolomé de Las Casas; Artigas, Belgrano, que de una y otra orilla de los márgenes del Plata han trabajado en contra de las secuelas de la maldita inquisición. En la historia más reciente lo tenemos a Camilo Torres en Colombia, El cura Angeleli, Mugica en Argentina, hombres de Dios que dieron su sangre luchando contra la opresión y la miseria que el cristianismo ortodoxo bendecía dándole un barniz teológico desde sus púlpitos.

También reconocemos que muchos hombres por la nociva propaganda surgida de la mala praxis del cristianismo imperial, no han llegado a ser cristianos, sin embargo han brindado sus vidas a esta causa. Así lo expresaba el teólogo Bonhoffer cuando admitía en sus cartas enviadas desde la prisión nazi que a veces veía como El Señor se manifestaba con más facilidad fuera que dentro de la iglesia. “a veces -decía- me siento mas cómodo en la prisión que en el templo”. Pero no es nada nuevo de lo que debamos sorprendernos, ya la Biblia lo decía: el viento sopla donde y como quiere...

La teología del imperio ha hecho del ser humano una mercancía, eso la hace súbdita del sistema. La teología de la liberación ha luchado con sus aciertos y errores contra todo tipo de opresión entendiendo en esta lucha el mandato de Nuestro Señor Jesucristo.

Proletarios y Teólogos de la liberación

Dice una conocida frase que “los teólogos eligieron a los pobres y los pobres eligieron a los pentecostales”... Esta frase contiene una verdad a medias, y como toda verdad a medias es una gran mentira.

Debemos decir en primer lugar que es mentira que “los teólogos eligieron a los pobres”, tenemos argumentos de sobra para saber que quién escogió a los pobres fue Dios mismo. Los teólogos de la liberación sólo interpretaron este mandato divino. Fue Dios quien dijo (y no un Teólogo de la Liberación): “busquen el juicio, restituyan al agraviado, hagan justicia con el huérfano, amparen a la viuda, y después de esto, si sus pecados fueren carmesí vendrán a ser como blanca lana” (Ver Isaías 1: 10 – 20) O “el ayuno que yo escogí es que compartas tu pan con el hambriento...” (Isaías 58:7) Nos dice Santiago: “Vamos ustedes los ricos lloren aullando por las miserias que les vendrán... el jornal de los asalariados que por engaño no les ha sido pagado clama...” (Santiago 5: 1-6) Esto sólo como breves ejemplos sin citar las leyes económicas que amparan al pobre como el jubileo que no permite la excesiva acumulación de las riquezas, sin contar las palabras y praxis de Jesús.... en fin, no fueron los teólogos los que eligieron a los pobres...

En segundo término, la Teología de la Liberación sí ha hecho pie en las bases, y mucho. Ya mencionamos a Camilo Torres, a Mugica; recordamos también a Romero, etc. en la actualidad, reconocemos el profundo aporte cristiano en movimientos como los Sin Tierras en Brasil. Aquí en Argentina, tenemos un sinnúmero de agrupaciones que trabajan realmente por los que más sufren desde el cristianismo o influenciadas por este: muchas Asambleas Barriales, MTD, en la villa 31 tenemos a nuestros hermanos de La “Dignidad Rebelde”, La Murga “Los Guardianes de Mugica”. Gente que trabaja en serio, desde los oprimidos de un sistema injusto, como lo hizo Jesús. Y misteriosamente, los teólogos ortodoxos, en estos lugares, o brillan por su ausencia, o producen trastornos.

Por último, hay disimulada en esta frase una actitud peyorativa hacia el pentecostalismo: los pentecostales no son teólogos; tampoco eligieron a los pobres... y es mentira. En primer lugar hay un número creciente de pentecostales que son teólogos, y que eligieron a los pobres. Hay teólogos latinoamericanos y teólogos de la liberación que surgen de las filas del pentecostalismo.

Además, a lo que apunta esta frase no es al pentecostalismo real sino a todas estas iglesias sincréticas periféricas que se han creado en América Latina. Iglesias “opio”, algunas de las cuales se llaman evangélicas pero han perdido en su totalidad el contenido fundamental del evangelio.

Es cierto, muchos pobres han elegido estas iglesias y lo han hecho por varias razones que no viene al caso profundizar aquí: han cubierto un espacio que les dejó el catolicismo; han trabajado con la culpa y la ignorancia; han reproducido un sistema de premios y castigos, etc.

Pero hay una razón que me gustaría destacar: y es que mucha gente, después de años de opresión, doblegación, etc. ha incorporado el opresor, lo ha metido adentro y eso es profundamente nocivo. La gente que internalizó el opresor aprueba las mismas leyes que fueron creadas para subyugarlo, las cumplen y las hacen cumplir. Y estas religiones populares destilan estas leyes de opresión, son iglesias que reproducen el sistema, y sabemos, como dijo el poeta que “no hay peor tirano que un esclavo con látigo...”

Esto nos lleva a reflexionar sobre:


Cristianismo Reaccionario

En esta lucha de clases, vemos que siempre hay un cristianismo que cumple con su mandato, pero también hay un cristianismo que bendice al opresor.

La realidad es que en países con conciencia cristiana, no puede llevarse a cabo las atrocidades que se cometen sin encontrar excusa para ello. No se puede torturar y matar libremente como lo hace EEUU en la actualidad sin caer en la condenación de la moral cristiana. El sistema necesita entonces crear una nueva moral, nuevas normas éticas, un nuevo lenguaje que, basado en normas cristianas contradiga completamente los principios del cristianismo que enarbolan. Nace así el cristianismo reaccionario, que de reaccionario tiene todo y de cristianismo sólo el nombre. Un cristianismo creado a imagen y semejanza del imperio con el único objetivo de legitimar el poder opresor y destructivo de un sistema de muerte, el agua bendita con que se bautiza con el nombre de cristiano al mismísimo anticristo.

Así se conquistó América, con la excusa de evangelizar a los pobres e incrédulos salvajes (salvajes que tenían mayormente un sistema político superior al invasor), se les robó el oro, la plata y demás riquezas. Se violó a las nativas, se mató a quién se oponía... a Tupac Amaru se le cortó la lengua y se lo ató a cuatro caballos para desmembrar no sólo su cuerpo sino la unidad de quienes se oponían a la destrucción. En fin, se consolidó el capitalismo con la muerte de nuestros pueblos originarios y a ello se lo llamó evangelización.

También la teología del imperio llamó evangelio a la esclavitud. Así lo expresa en 1903 el Papa Pío X: La sociedad humana tal como Dios la ha establecido está compuesta por elementos desiguales... en consecuencia es conforme al orden establecido por Dios que haya en la sociedad principes y subditos, patrones y proletarios, sabios e ignorantes...
[2]

No caeremos en el odioso trabajo de citar ejemplos contemporáneos en que tanto católicos como evangélicos han demostrado promover una teología acorde a las necesidades del capitalismo. Pero está a la vista de todos como existe un cristianismo totalmente reaccionario que con el correr del tiempo se adapta a la necesidades de las clases dominantes.

Es así como la propiedad privada, el matrimonio patriarcal (donde la mujer y los hijos son parte de la propiedad del hombre), la sociedad de clases, etc. todos estos principios a los que el verdadero y primitivo cristianismo se opuso radicalmente, hoy son doctrinas principales en la teología del imperio.

Cristianismo pequeño burgués

La lucha de clases en Nuestra América produjo una clase ubicada entre pobres y ricos a la que se llamó “clase Media”. Si bien es cierto que la clase media existe en todo el mundo, en América Latina tiene la particularidad de oscilar constantemente entre ambos extremos sociales teniendo a veces, afinidad con la clase alta, a veces necesidades compartidas con la clase baja.

Esto produce un cristianismo pequeñoburgués con un lenguaje de izquierda y práctica de derecha. Al decir del Apocalipsis “no eres ni frío ni caliente y por eso te vomitaré de mi boca”. Si están del lado del poder o del oprimido, lo determina su necesidad de clase oscilante.

Pretenden una teología latinoamericana, sin embargo los asusta una mística propia, prefieren, mas bien, traducir y adaptar los pensadores europeos a nuestra idiosincrasia. Olvidan que al adquirir ideas foráneas no estamos importando también el contexto histórico absolutamente diferente de los pueblos europeos. Las soluciones a los problemas nuestros no siempre son las mismas que en otro terruño aunque el inconveniente sea similar. No es lo mismo traducir que crear.

No hace falta decir cuanto ha decepcionado esta teología pseudo progresista de clase media. Tampoco hace falta identificarlos con nombre y apellido, todos sabemos quienes son “los teólogos de izquierda devotos de Adam Smith”

Definición teológica de proletariado

Dice Leonardo y Clodovis Boff que “Toda teología verdadera brota de una espiritualidad, esto es del verdadero encuentro de Dios con la historia.”
[3] En una conferencia recuerdo haber escuchado a Luís Segundo decir algo así como que “espiritualidad es el espíritu con que se ve la realidad”. En otras palabras, no se puede predicar espiritualidad sin condenar el pecado que lleva a la pobreza y marginalidad.

No hace falta enumerar este pecado, sólo unos mínimos datos de nuestra vida en el tercer mundo que son totalmente ignorados por los cristianos del imperio:

· Quinientos millones de personas tienen hambre;
· Mil seiscientos millones de personas cuya vida probable es de menos de sesenta años (cuando en los países desarrollados una persona llega a los cuarenta y cinco años se dice que llega a la edad madura; pero en África y en América Latina una persona tiene poca esperanza de llegar a esa edad);
· Mil millones de personas viven en la pobreza absoluta; mil quinientos millones no tienen el más mínimo acceso a cuidado médico;
· quinientos millones están sin trabajo o sólo con trabajo ocasional, y un ingreso
anual de menos de US $150.- (cuarenta centavos de dólar diario)
· Ochocientos millones son analfabetas;
· Dos mil millones no tienen suministro de agua potable.
[4]

Estos datos no sólo son reales sino que son ignorados, como ya dijimos por un cristianismo descarnado que reduce su definición de pecado a cuestiones individuales, que no toman en cuenta el carácter social del Evangelio y que así se hacen cómplices de quienes cometen estos delitos; o como dice Pablo: “no sólo lo practican sino que se complacen amparando a quienes lo hacen” (Romanos 1:32)

Pero debemos decir también que la definición bíblica de pobre, no es simplemente “aquellos que carecen de dinero”. Hablamos en primer lugar, de lo que Boff llama “el pobre colectivo”
[5], el pobre no sólo como fenómeno económico sino también social.

Pues entonces cuando hablamos de pobres, del proletariado, estamos hablando de un fenómeno social que abarca a todos los marginados de este sistema. Los económicamente pobres, los educacionalmente pobres, los marginados por ser diferentes, los marginados por raza, color de piel, nacionalidad, sexualidad, género, discapacidad, etc. Cuando Jesús dijo bienaventurados los pobres se refería a todos los marginados; cuando hablamos del dolor de los que sufren injusticias, estamos hablando del dolor del crucificado.

Construir desde el cristianismo

Construir desde el cristianismo es construir desde las bases.

Así lo relata toda la Biblia, pero hacemos referencia específica a un sueño que interpreta Daniel (el Apocalipsis del Antiguo Testamento.

En dicho sueño, Nabucodonosor, el rey opresor, sueña con una estatua construida de diferentes metales comenzando por la cabeza de oro y terminando en los pies de una extraña mezcla de hierro y barro. Daniel interpreta ese sueño diciéndole a Nabucodonosor que cada metal de la estatua representa un imperio, y que esos imperios iban a ser destruidos cuando (según el sueño) una piedra golpee los débiles pies, destruyan la base del imperialismo mundial y crezca desde allí una nueva sociedad.

Una nueva sociedad construida con valores opuestos virtualmente a los valores del imperio.

Una nueva sociedad construida sobre la destrucción del proyecto imperialista.

Una nueva sociedad con salud para todos, educación gratuita para todos, trabajo, justicia e igualdad de derecho.

Una nueva sociedad construida por Dios mismo desde abajo, desde los marginados del sistema destruido. Desde los pobres, marginados, discapacitados y crucificados de un imperio de muerte destruido, o tal vez autodestruido por sus propias contradicciones.

Una nueva sociedad a la que la Biblia llama Reino de Dios y que su profeta contemporáneo más prominente la dio en llamar “el Hombre Nuevo”, un hombre capaz de sentir en lo más profundo de su corazón el dolor y la injusticia cometidos a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.
[6]

[1] Resistencia y Esperanza, Editorial Dei, Costa Rica, 1995, página 95
[2] Obras de Lisandro de la Torre pg. 104
[3] ¿Cómo ser cristiano en un mundo de miseria? WWW. Teología de la Liberación y Reforma Agraria.htm
[4] Id.
[5] Id.
[6] Comandante Guevara, carta a sus hijos

04 agosto 2006

crítica a la educación teológica

Educación y praxis
Muchas veces me pregunté el porqué en los seminarios hay cada vez menos alumnos.La respuesta es sin duda compleja, pero quisiera detenerme unos instantes en un tema que debería preocuparnos como profesores: la forma de enseñar que hemos experimentado en nuestras instituciones fue generalmente una “transmisión de conocimientos” Esto nos llevó a vivir un desfasaje entre el saber aprendido y la praxis.En otras palabras: el enciclopedismo que caracterizó a nuestros seminarios neutralizó el saber empujándolo a una teorización exenta de contenido práctico. Tal vez sea por eso que se desacreditó el saber teológico contraponiéndolo con el “mover del Espíritu”, algo que no tiene que ver con lo teórico sino con lo práctico. El Espíritu Santo, según círculos cristianos, se maneja por fuera del saber, desde la improvisación; es práctico y no teórico.Pero Pichón Riviere define al aprendizaje como: apropiación instrumental de la realidad para transformarla. Esto da un sentido práctico al hecho de la enseñanza. Dicha posición está distante y en polémica con el constructivismo hoy hegemónico, particularmente en los ámbitos académicos y educativos, y mucho más aún del enciclopedismo que abundó en nuestros círculos teológicos. El sujeto desde la teoría pichoniana es actor protagonista de la historia, pero no la construye. Elabora, si, una visión de esa realidad par influenciarla, y esto es aprendizaje.El eje del proceso del conocimiento es pues, la praxis. No podemos enseñar desde otro lado que no sea la práctica; podemos leer mil teólogos, cientos de libros, lograr saber de memoria las obras completas de Barth, Tilich y otros grandes teólogos, pero si eso no tiene relación con el aquí y ahora, no sirve de nada. Cada vez que enseñamos deberíamos hacerlo pues desde nuestro entorno cultural, social y aún político para que lo que aprendemos tenga relación con lo cotidiano.Aprender como unidad de contrarios. Enseñar y aprender son aspectos de un movimiento que constituye una unidad. El rol de aprender y el de enseñar son alternantes. O sea que como profesores vamos a cumplir el rol de alumnos y viceversa. Esto nos lleva a una conclusión que ya tomo Freire: Enseñar no es sólo transmitir un saber.Enseñar es impulsar a la reflexión, promover el interrogante.Generar una conciencia crítica es el gran deber de cada profesor. Algo peligroso en el concepto autoritario de saber, plantear una lectura de la realidad con poder analítico quita poder a la figura del profesor quien ya no es más el depositario del saber sino alguien que junto al alumno, y en ese proceso alternante, busca la reflexión constante y la salida de todo prejuicio ignorante.De esta forma el docente: Piensa con y para el alumno y no por el alumno.Todo seminario denominacional, consiente o inconscientemente, promueve la hegemonía del pensamiento:La absolutización de la homogeneidad en el sistema educativo facilita ciertas formas de las relaciones de poder. Educa para la reproducción y la pasividad.Reproducción y pasividad no son precisamente palabras que le interesen a un teólogo. Pero en nuestros sistemas educativos, aprendiendo desde las lecturas, “bajadas de líneas” y la “autoridad del profesor”, Hemos “reproducido” pensamientos ajenos en nuestros alumnos, fuera de contexto, esto los hizo “teólogos pasivos” cayendo en el descrédito.Pedagogía del poderSabemos que ninguna respuesta es permanente. La respuesta que la educación religiosa daba a los estímulos sociales, era la de crear “buenos ciudadanos”; en otras palabras: “Ser un buen cristiano era reproducir el sistema”Hoy vivimos en una época donde las certezas del modernismo han sido derribadas y ya no estamos seguros de las confianzas del pasado.El mundo cambió; la pedagogía también debe cambiar: no sólo sus formas, sino también su contenido. Porque dijimos que “aprender es apropiarse de la realidad” y, estando en otra realidad, no podemos apropiarnos del pasado.Vivimos en un mundo altamente oprimido con brechas entre pobres y ricos cada vez más grande; con marginalidad, hambre y miseria, una sociedad donde las certezas de crecimiento que nos daba el racionalismo ya no son tales.En ese sistema de opresión, la pedagogía ocupa un papel importante: internalizar los modelos de opresión para que parezca normal al oprimido.Paulo Freire nos recuerda que el oprimido reproduce dentro de sí la imagen y los valores del opresor; alguien que sufre las consecuencias de la colonización de la mente.La iglesia, cuando habla de poder, ¿de qué está hablando? ¿De un poder que reproduce el verticalismo opresor del mundo o de un poder donde “el que quiera ser el primero debe ser el sirviente?”Se hace necesario plantearse estas preguntas para saber qué sistema queremos reproducir: el del reino de Dios o el que la Biblia llama “este mundo” es imperioso que nuestra pedagogía se replantee su teología del poder.Las iglesias, incluso las que históricamente se han enorgullecido de ser “congregacionales” hoy se ven envueltas en un sistema donde unos pocos deciden el destino del resto. Esto es peligroso y allí debe apuntar nuestra educación: a la construcción de una praxis popular y congregacional Aprender como “apropiación de la realidad para transformarla”Si es cierto que la tarea de enseñar tiene que ver con la apropiación de una realidad, como profesores tenemos que conocer no sólo nuestra materia, sino la materia en relación con la realidad. No podemos enseñar teorías ajenas al aquí y ahora. Nuestra materia debe ser una lectura de la realidad.¿Y cuál es la realidad? La realidad es compleja, pero podemos ver grandes rasgos de la realidad argentina y latinoamericana actual: 1. La cultura de la impunidad2. La alienación (social e individual)3. La desintegración de los valores tradicionales de la sociedad4. El consumismo como virtud5. La crisis de identidadSon puntos que por público conocimiento no hacen falta desarrollarlo. Ahora bien, si esta es la sociedad actual, no podemos educar para hacer “buenos ciudadanos”, sino todo lo contrario.¿Cuál es el desafío de la educación teológica frente a esta lógica de deshumanización?1. El primer desafío es generar una contracultura. Una cultura que se oponga a la hegemonía de la robotización del ser humano, que vea en el hombre la imagen y semejanza de Dios y no un simple Homo consumus2. El segundo desafío es una reformulación, una reconstrucción del poder. Empezar a ver el poder, no como un instrumento de doblegación al prójimo, sino una manifestación de Dios; manifestación que no se produce sobre un “iluminado” sino que por el contrario: poder es sinónimo de libertad. Construir una Fe liberadora, que se oponga a la alienación del ser humano es el mayor desafío del pueblo de Dios.3. Es necesario el diálogo entre la teología y las diversas ciencias sociales que aportan sus conocimientos en el camino de la creación de proyectos liberadores.Necesitamos que nuestra educación sea popular; esto es, sacar la enseñanza teológica de lo exclusivamente académico para hacer de ella una construcción con y desde el pueblo de Dios. En este contexto de educación totalmente diferente del que dio origen a los seminarios teológicos del siglo XIX, es lógico replantearse las estructuras burocráticas institucionales con el fin de darle más dinamismo, participación y fluidez al quehacer educativo.

02 agosto 2006


Generacion de Víboras

Son palabras que Jesús les dijo a los políticos hipócritas de sus días y que tienen el mismo peso que decir hoy «hijos de p....» (con el perdón de las prostitutas que, al decir también de Jesús, irán antes que ellos al Reino de los Cielos)

Yendo a San Antonio de Areco, escucho en la radio dos noticias: una me llena de esperanzas, la otra me la quita.
Este año la cosecha de Soja en Argentina, será récord. Entre 38,5 y 40 millones de toneladas, superando no sólo su propia cosecha histórica sino también, siendo el país que más soja coseche en la temporada.
La otra noticia: en Tucumán se murieron 4 chicos desnutridos...
Creo que a nadie le cabe ninguna duda; mientras busquemos salidas a la crisis en el factor económico estamos perdidos. La crisis argentina no es una crisis económica: la crisis argentina es una crisis moral.
Mientras un puñado de hombres se enriquecen, miles de excluidos mueren de hambre, desnutridos, viviendo en situaciones infrahumanas.
Parasitosis, se llama la enfermedad de turno de la pobreza. ¿a que se debe? A que los chicos duermen cobijados con sus perros, también desnutridos y sarnosos porque no tienen ni una manta. Y todo esto en un país con cosechas récord, un país que es más difícil fundir que hacerlo funcionar bien.
Ante tanta indignidad es difícil expresar una palabra. Creo que se agotaron las palabras, creo que es hora de actuar.
La Biblia dice:
¡Ay de los que dictan leyes injustas, e imponen tiranía, para privar de justicia a los pobres, y quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
Esas son palabras para ser tenidas en cuenta, palabras que le caben a todos los hipócritas. ¿Dónde está chiche Duhalde diciendo que su marido terminó con la indigencia? Yo la escuché decir esa mentira en radio nacional. ¿Dónde están los imbéciles que hablan del “veranito económico” que está viviendo Argentina? ¿Dónde ese hipócrita traidor que decía que con la democracia se come? ¿cuándo fue la última vez que Rodríguez Saa y Palito Ortega tuvieron hambre?
Esos chicos son la muestra más dolorosa del derrumbe de un sistema que enarbola la desigualdad social como la lógica consecuencia de su inmoralidad.
Es hora de cambiar la historia. Alguno preguntará: ¿podemos? la respuesta es ¡Debemos!, debemos construir un país diferente con una ética basada en la igualdad, la justicia y el amor. De lo contrario somos culpables de cada chico que muera desnutrido en cualquier rincón de nuestra Patria.
Es hora de arrebatarles lo que es nuestro por legítimo derecho, ellos están para servirnos, no para matarnos de hambre. Eso es lo que juran con una mano sobre la Constitución, aunque (tal vez en su consciencia cauterizada no lo hayan notado) hace ya tiempo, mucho tiempo que Dios y la Patria se lo vienen demandando.
¡Que se vayan todos!, es un grito de esperanza, un grito de Júbilo, una voz de guerra. ¡Que se vayan todos! Es la frase que debe hermanarnos a todos los argentinos en una lucha sin cuartel contra la miseria de los miserables, contra la injusticia de unos pocos soberbios, contra el hambre y la desocupación que han causado estos inoperantes políticos que, para colmo de males, arrastran sobre sus lomos la peor condena que puede tener un hombre: el olvido.

y de ellos sentirán dulzura los gusanos.
Nunca más habrá de ellos memoria,
como un árbol serán los impíos
quebrantados.
(Job: 24:20)

01 agosto 2006

Credo latinoamericano

Creo en Dios
Porque se hizo humano
Y se levantó temprano
Para ir a trabajar

Creo en Dios
Porque se hizo carpintero
Sabe lo que es ser obrero
Y tener que transpirar

Creo en Dios
Porque amó a las prostitutas
Desechando a los reclutas
De la religiosidad

Creo en Dios,
Ese Dios tan proletario
Ese Dios que se hizo humano
Para venirme a salvar

Creo en Dios
Porque no es un moralista
Nunca jode a los artistas
Ni les dice que cantar

Creo en Dios
porque es Madre y porque es HIJOS
porque es desaparecido
de un gobierno militar

creo en Dios
porque usa mameluco
y bendice a los trabucos
que luchan por la libertad

Creo en Dios,
Ese Dios tan proletario
Ese Dios que se hizo humano
Para venirme a salvar

27 julio 2006

Te nombro, luego existo
En el idioma de la cultura Wichí (una de las etnias que habitan el Gran Chaco argentino, existe una hermosa particularidad: la primera persona del singular tiene incluida la segunda y la tercera. Si alguien quiere decir Yo (NLHAM) se ve obligado a decir Tú (AM ) y El (LHAM).En otras palabras, si para hablar de mí tengo que mencionarte a vos y a él, sólo me nombro cuando te menciono. O dicho en buen romance: para existir yo, te necesito a vos, los necesito a ustedes.Sin duda que la sabiduría Wichí, es una cultura superadora de estos torpes individualismos que venera nuestra cultura. Esta cultura que los ignorantes se han atrevido a llamar peyorativamente pagana, a la que le enviamos misioneros, maestros y médicos, para redimirlos de su ignorancia salvaje, tiene mucho que enseñarle a la grotesca civilización occidental y cristiana que supone que cada sujeto nace, vive y muere en sí mismo sin necesitar del prójimo. Una cultura que para “ser santos” hay que alejarse lo más posible del mundo o recluirse en un convento sin relacionarse con nada ni con nadie. Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad donde para triunfar tenemos que ascender sobre peldaños construidos con los huesos de quienes no llegaron. De esa forma el prójimo se convierte inmediatamente en el mejor de los casos en competidor y en el peor, en enemigo mortal que debe ser eliminado de inmediato.Un simple aunque triste ejemplo: Argentina posee en la actualidad más de 50 millones de cabezas del mejor rebaño vacuno, sin contar lanar y caprino; y produjo este año 60 millones de toneladas de granos. ¿Porqué entonces mueren tantos chicos de hambre? ¿Porqué hay desnutrición, pobreza, miseria? Son preguntas que por obvias, no necesitan respuesta. No hace falta ser sabios para descubrir cómo el capitalismo deshumaniza, abre una brecha insalvable entre “ser – humano” y pertenecer a la raza humana. Claro que cuando decimos capitalismo no estamos hablando sólo de un modelo económico sino de una forma de ver al mundo, de concebir al hombre, de pensarse a sí mismo.La realidad es que el hombre es hombre sólo en sociedad, de eso nos habla el ejemplo Wichí, donde el hombre no se concibe como “un Ser», sino como una pluralidad que se va haciendo con los demás, un misterioso juego de reflejos donde uno mismo es todo “otro”, un Yo social. De esta forma, somos comunidad solamente cuando tenemos una unidad en común por lo tanto existimos y nos realizamos como seres humanos pura y exclusivamente en el marco de la solidaridad. Así lo expresa el filósofo Martin Buber: “la vida verdadera es aquella que se produce en el encuentro de los sujetos”. Algo así hablaba también el poeta español Antonio Machado en sus famosos cantares cuando nos dice: con el tú de mi canciónno te aludo compañeroese tú soy yoLa Biblia lo expresa en la creación: Adán sólo pudo ser – humano cuando tuvo con quien compartir su existencia. No nos explayamos más en esto porque hablamos del tema en números anteriores. Dicho en palabras de un profeta contemporáneo:Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es cierto que la solidaridad no es liberadora en sí misma; pero no hablamos aquí de solidaridad ni mucho menos de asistencialismo. Hablamos de algo que precede a todo cambio: producir una nueva cosmovisión, en la que el Tú está entramado con el Yo en un nosotros, donde la diversidad de culturas y tradiciones juegan un rol determinante en la tarea de parir un hombre nuevo sin etnocentrismos, religiones únicas ni saberes absolutos.
Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres

El apóstol Pablo, en su carta a los romanos toca el tema de la verdad diciendo que: “la ira de Dios se revela contra los hombres que detienen con injusticia la verdad”. Es una definición interesante porque Pablo no dice que lo que no deja avanzar a la verdad es la mentira. La mentira no “detiene a la verdad”, podrá demorarla, tal vez, pero no la detiene. Si lo opuesto de la verdad, si lo que atrapa y encarcela a la verdad, fuera la mentira, sin duda que la verdad estaría limitada a un debate ideológico, sería una teoría, algo para conversación de café.
Pero Pablo opone a la verdad, no a la mentira sino a la práctica de la injusticia. Por lo tanto, la Biblia define a la verdad no como algo teórico sino como una praxis, la práctica de la justicia. No sólo Pablo, toda la Biblia define a la verdad en vínculo directo con la práctica de la justicia. El escritor de Proverbios, por ejemplo, nos dice que “el que habla verdad declara justicia” (12:17) También el “Cántico del Siervo”, de Isaías 42 nos dice que el mesías “por medio de la verdad traerá justicia” (vs. 3)
También el libro de Isaías nos dice que “la verdad se puso lejos” ¿Porqué? “porque la verdad tropezó en la plaza” (59:14). La plaza era el lugar donde se debatía teóricamente; es allí donde la verdad “teórica” tropieza y se distancia de la justicia.
Volviendo al Nuevo Testamento, Juan nos dice que mentimos, cuando “no practicamos la verdad” (1:6)
Por eso cuando a Jesús le preguntan qué cosa es la verdad, él calla. Porque la verdad no es teórica, no se puede discutir en sobremesa. La verdad es dialéctica porque es práctica: la práctica de la justicia.
Así es que Jesús dice: “yo soy el camino, la verdad y la vida”. Comparar la verdad con la vida y con el camino es definir dialécticamente a la verdad. La vida no es estática, el camino nunca está quieto; la verdad entonces, tampoco está quieta. Es dinámica, se hizo para caminarla.











25 julio 2006

El que no quiere trabajar, que tampoco coma
O “que nadie coma el pan del otro”
(2 tesalonisenses 3:10)

El hombre vive cerca de la “Sociedad Rural Argentina”, durmió con el aire acondicionado porque fue una noche de mucho calor. Se levantó a las 6 de la mañana, porque es un hombre de campo aunque hace casi un año que no visita su estancia. Su sirvienta le sirvió un suculento desayuno que él ni agradeció. Luego, leyó La Nación, el Buenos Aires Herald, la revista El Federal y a todo esto se le hicieron las 11 de la mañana. Se sacó su bata, se puso el disfraz de gaucho (ese vago que sus antepasados persiguieron y él ahora reivindica porque hoy no es más que una metáfora de la antigüedad campera) y salió para el restaurante de la esquina.
Allí, como buen hombre de campo, pidió una ginebra que pagó en dólares, habló con algún que otro colega campesino de su ganado, del precio de la soja, de los impuestos elevados y de la peonada que “hay que tener cortita y no pagarle demasiado para que no se crean igual que uno, che!!!”.
El puestero de su estancia también se levantó ese día a las 6 de la mañana sin poder dormir muy bien por el calor y los mosquitos, tomó unos mates amargos y salió a recorrer el campo, trabajo que hace todos los días con calores de 39 grados en verano, fríos bajo cero en invierno, lluvias, temporales, gripes y otras yerbas.
A veces piensa porqué las vacas son del patrón si el que las crió fue él, porqué la ganancia de la soja le pertenece al que no la sembró ni la cosechó. En fin, esos pensamientos que hacen que el patrón los tenga cortito para que no se crean igual que uno, che!!!”.
Este domingo el patrón va a ir a misa, el cura va a leer al apóstol Pablo: “El que no quiere trabajar que tampoco coma”, y se va a referir a los cartoneros, a los villeros y los que cobran el plan trabajar. Todos vagos. Ninguno quiere trabajar. Entonces ¡Que no coman!.
Sin embargo, ¿Qué hizo el patrón de nuestro cuento hoy? Probablemente menos que el que recibe el subsidio... ¿Acaso dice la Biblia el pobre que no quiera trabajar que no coma?. Claro que no, no se refiere al pobre, sino a cualquiera que pretenda vivir sin trabajar.
En otras palabras, lo que la Biblia dice es un principio de justicia elemental: cada persona debe ser dueña del fruto de su trabajo. El que no quiere trabajar que no disfrute del fruto del trabajo de otro.
Nadie debe trabajar para que otro enriquezca.
Nadie debe trabajar para que otro viva sin trabajar.
El que no quiere trabajar que no disfrute del fruto del trabajo de otro.
Ya Génesis 3:19 nos dice que “con el sudor de tu frente comerás tu pan”. Algunos cristianos encuadran estos versículos dentro de un contexto de maldiciones que Dios le da a la pareja desobediente. ¿Maldición?... maldición es que alguien coma su pan con el sudor de la frente de otro...
Deuteronomio capítulos 23 y 24 da leyes humanitarias que contemplan a los trabajadores, a los pobres y débiles:
Ø Si un esclavo escapaba y se escondía en mi casa yo debía entregarlo. Mi deber era darle asilo, casa y no oprimirlo (23:15,16)
Ø Está prohibido cobrar intereses por prestamos de dinero dado al “hermano” necesitado (v.19)
Ø “cuando estés en la viña de tu prójimo podrás comer si tenés hambre, pero no llevarte” (v. 24) (esto cambia profundamente la idea de robo e incluso de propiedad privada)
Ø hay leyes que favorecen a la mujer con el divorcio y nuevo casamiento (24:1,2)
Ø que protegen a los recién casados prohibiéndole ir a la guerra (v.5)
Ø leyes que protegen a los trabajadores y sus sueldos (14,15)
Ø que protegen el derecho del extranjero, el huérfano y la viuda (17)
En fin, quien diga que la justicia de Dios se aplica sólo a lo ultramundano se está equivocando, y mucho. La justicia bíblica es una justicia concreta construida desde los que menos tienen. La justicia de Dios no tiene los ojos vendados, es una justicia que mira para abajo y opta por los de abajo, “no para excluir, sino para negar la exclusión”[1]
Isaías 65:17 al 25 habla del Reino de Dios en términos de “Nuevo cielo y Nueva tierra” (es interesante que en nuevo sistema no sólo cambiará las relaciones entre los hombres - nueva tierra -, sino también nuestro concepto de Dios –nuevo cielo-) En aquellos nuevos cielos y nueva tierra nos dice que nadie edificará casa para que otro habite en ella ni plantará para que otro coma y todos disfrutarán del fruto de su trabajo (v. 22) No cabe duda de que Pablo escribe las palabras precedentes desde esta conciencia bíblica.
También el libro de Salmos dice poéticamente que cuando comieres el fruto de tu trabajo bienaventurado serás y te irá bien.
En fin, la justicia del Reino es una justicia diferente de la que conocemos, no es una justicia que favorece a unos pocos, no es la justicia que llenó las cárceles de pobres y dejó a los ladrones sueltos, es una justicia con una fuerte opción de clase que niega la exclusión de los desposeídos y los hace partícipes en la construcción de una nueva sociedad sin excluidos a la que llamamos “Reino de Dios”
[1] Elsa Tamez, Contra Toda Condena, DEI pag 150