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Mostrando las entradas de marzo 22, 2009

de yuyos y de gays

Cuando hace un tiempo atrás la presidente de la nación dijo que la soja era un yuyo, le saltaron todos a la yugular. De Angrli lo usó como muletilla en muchos de sus discursos de barricada.
Lo que pasa es que es cierto. La soja no es un yuyo, la presidente habló sin conocer muy bien del tema.
Cuando las personas hablan desde el desconocimiento y la ignorancia es posible que cometan torpezas como esta.
Esta vez le tocó a De Angeli que en el día de ayer (26 de marzo) le dijo al diario Crítica que la homosexualidad es una grave enfermedad. Para citarlo en forma literal cuando el mencionado periódico le pregunta que haría si tuviese un hijo homosexual, el lider agropecuario responde: tendría que aceptarlo. No lo voy a matar por eso, para luego explicar: `Porque veo la homosexualidad como algo que no es normal. Es como si tuviera un hijo enfermo. Igual, no creo que los De Angeli sean así.
La ignorancia lo puso en la encrucijada de la discriminación. Así es siempre la derecha fascista que el pr…

TE ESTAMOS LLAMANDO QUEREMOS JUGAR

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Algunos han venido a espiar nuestra libertad
(Gálatas 2:4)


En la novela 1984, Orwel refiere la historia de una potencia situada en el futuro que vigilaba a sus conciudadanos con una especie de pantalla a la que él denomina "telepantalla". Algo así como un televisor que nos permite ver la novela pero que a su vez está vigilando nuestros actos en nuestra casa, en el trabajo y al caminar en la calle. Siempre nos vigila.
A muchos lectores del pasado les habrá parecido una exageración ese futuro inventado por el novelista. Lo cierto es que ya lo estamos empezando a vivir. En San Isidro leía una publicidad que cuenta a los vecinos la grata novedad de que están poniendo cámaras que nos vigilan las 24 horas en las calles de la ciudad. Lo peor es que este atentado contra la libertad individual está siendo tomado como un alivio por los ciudadanos. "Es que la inseguridad nos agobia".
De esta manera tenemos una pantalla que dentro de nuestra casa nos sumerge en el miedo martilland…