27 octubre 2015

EL BARBARO SIEMPRE ES EL OTRO (Heródoto)

Las elecciones de ayer en Argentina dejaron a muchos perplejos. La oposición se alegra sin mucho análisis mientras el oficialismo se limita a criticar a la clase media por haber hecho la peor elección en su campaña.
A mi humilde entender hay muchos motivos que confluyen en esta derrota, a continuación algunos que yo he visto.
1.- en primer lugar, todos lo hemos visto que el propio oficialismo votó a Scioli con desconfianza. Cristina de Kirchner centró todo su mandato en ella y no tuvo la capacidad (tal vez ni el deseo) de generar nuevos cuadros, por lo tanto quien quedó como candidato a presidente por ser el que mas medía, fue aquel que ningún kirchnerista quería: Daniel Scioli. De cada 10 kirchneristas 9 lo votaron con desconfianza, ¿Cómo pedir que lo votemos con ganas?
2.- El candidato a gobernador, uno de los hombres mas soberbios del kirchnerismo, además sospechado en el triple crimen de la efedrina le quitó muchísimos votos a Scioli como es fácil ver en los resultados.
3.- Cuando Massa le ganó al kirchnerismo, la señora presidente entendió muy bien el mensaje de las urnas. Muchos votantes habían emigrado para el ex militante de la UCD e inmediatamente Cristina tomó cartas en el asunto. Recuperó los votos virando su gobierno hacia la derecha. Berni es el botón de muestra. Un gobierno que había hecho tanto por los inmigrantes ahora pone a un secretario que propone, como antaño una ley de inmigrantes que hasta permite en algunos casos expulsarlos sin juicio previo. Cuando Nestor, el niño Qom murió desnutrido yo escuché decir a mas de uno: “la culpa es de los padres que se chupan la guita…” (Después la Campora en Martinez me ve y me grita “Gorila) Pues la mayoría de los derechizados votantes de Cristina quieren mas ajuste, mas derecha y votaron a su ex compañero menemista Mauricio Macri.
La falta de autocrítica del gobierno hizo que Anibal Fernandez vea fantasmas conspirativos dentro del movimiento k y que la mediocridad cargue las culpas a la clase media. La verdad es que hay que ponerse anteojos muy poderosos para ver la diferencia entre los dos candidatos que llegan en noviembre al balotage. Los dos van a devaluar, la única diferencia quizás es que Macri lo va a hacer en 48 horas y Scioli en tres o cuatro meses. Scioli, según parece quiere sacarnos las amígdalas con anestesia mientras Macri a la usanza antigua. Pero ambos piensan devaluar.
Ambos seguirán dependiendo del estractivismo económico. Ambos seguirán regalándole el oro a la Barrik Gold. Ambos estarán a favor de la minería a cielo abierto. Ninguno de los dos planteó una política hacia los pueblos originarios. Tanto Scioli como Macri piensan seguir entregando la soberanía alimentaria en manos de Monsanto. 
Ninguno de los dos planteó como salir del déficit fiscal. Ninguno de los dos prometió federalizar al país. 
Ahora aquellos que lo votaron con un poquitín de miedo me tratan de gorila porque no les doy mi apoyo. 
Hagan las cosas bien. Tengan un poquito de autocrítica que la culpa del desmoronamiento no la tienen “los de afuera”. Ni clarín ni la clase media son culpables de sus propios miedos y contradicciones.