08 mayo 2009

carta de la CTA a Obama

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), envió una carta al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, solicitándole “considere pertinente tome conocimiento del recurso presentado por la defensa a favor de GERARDO HERNÁNDEZ NORDELO, RAMON LABAÑINO SALAZAR, ANTONIO GUERRERO RODRIGUEZ, FERNANDO GONZALEZ LLORT Y RENE GONZALEZ SEHWERERT, por entender que el proceso que se ha seguido contra ellos ha contrariado los principios constitucionales contenidos en las Enmiendas V, VI, VIII y XVI de vuestra Carta Magna, como los arts. 26 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; 5, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 5 y 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 9, 10 Y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.”
La CTA basa su pedido en “las doce solicitudes de Amicus curiae presentadas ante la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos en apoyo a la petición presentada por la defensa de Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González y Fernando González, el pasado 30 de enero para que reexaminen el caso.” En su carta mencionan que “dicha cantidad constituye un hecho sin precedentes ya que representa el mayor número de amicus que se haya presentado ante la Corte Suprema de Estados Unidos para la revisión de un proceso penal. Asimismo destacamos el interés internacional que el caso despierta en todas y todos los ciudadanos del mundo con fuertes convicciones democráticas y valores de justicia, sobresaliendo entre los firmantes: 10 Premios Nobel entre los que figuran el Presidente de Timor Leste, José Ramos Horta, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchu, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Günter Grass, Darío Fo y Mairead Maguire; el Senado de México en pleno; la Asamblea Nacional de Panamá; Mary Robinson, presidenta de Irlanda (1992-97) y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas (1997-2002).”
También resaltan que “otras de las solicitudes fueron presentadas a nombre de numerosas asociaciones de abogados y de derechos humanos de diferentes países, personalidades internacionales y organizaciones legales y académicas de Estados Unidos.”
La carta concluye solicitándole al Presidente norteamericano que “teniendo en cuenta el magno respaldo internacional al recurso planteado por la Defensa ante la Suprema Corte de Justicia y la demostrada acción contra el terrorismo desarrollada por los cinco cubanos injustamente encarcelados y cuyos procesos judiciales están absolutamente viciados de nulidad, comprometa su accionar a favor de las nulidades de las condenas y su inmediata libertad.

04 mayo 2009

mas de lo mismo

por Leonardo Boff

El encuentro del G-20 en Londres llevó a una tensa convergencia de las propuestas norteamericana y la europea. Ésta última prevé controles y regulaciones más rígidas de los mercados y la norteamericana busca salvar el sistema bancario privado con la inyección estatal de miles y miles de millones de dólares, sacados de los contribuyentes, con el propósito de financiar los créditos y garantizar la continuación del consumo. Hay informaciones de que Barack Obama se comprometió a asimilar algo de la propuesta europea y de esta forma crear un consenso mínimo para enfrentarse colectivamente a la crisis.
Es necesario, sin embargo, reconocer que ambas soluciones son intrasistémicas y nada inspiradoras, pues no ponen en absoluto en cuestión el modo de producción capitalista y su expresión política, el neoliberalismo. Curiosamente, Sarkozy, en un artículo del día 1 de abril, proponía un capitalismo cooperativo y solidario como forma de salir del caos. Parece entender poco de la lógica del capital, pues éste se rige por la competitividad y no por la cooperación. La solidaridad no es una categoría del capital; si lo fuera no tendríamos tantos millones de excluidos. Si alguien encuentra que el capitalismo es bueno para los trabajadores es un iluso. El capital es bueno para los capitalistas que detentan el tener, el saber y el poder.
Las propuestas del G-20 mantienen la acumulación del capital como el motor principal del funcionamiento de la economía y el mercado libre como el lugar de donde se reproduce. Esto sencillamente es más de lo mismo. No ataca las causas que han llevado a la crisis. La crisis económico-financiera es vista fuera del contexto global de crisis: social, alimentaria, energética, climática y ecológica. Todas estas crisis son consideradas externalidades, es decir, factores que no entran en la contabilidad del capital, como son el desplazamiento de millones de personas del campo a las ciudades, la deforestación, la contaminación del suelo, del mar y del aire. Estos factores sólo se toman en consideración cuando se revelan impedimento para las ganancias del capital.
Pero no es posible evitar la cuestión ética: ¿se trata de una solución que contempla a la humanidad como un todo y que garantiza la vitalidad del planeta Tierra o simplemente se trata de salvar el sistema del capital para beneficiar a los que acumulan? ¿Será una nueva jugada del sistema? ¿Se trata de una crisis en el sistema o de una crisis del sistema?
Todo indica que se trata de una crisis del sistema. Las dos externalidades mayores —la social y la ambiental— no ocupan un lugar central, pero son tan graves que ponen en jaque las soluciones contempladas, sostenibles solamente a corto y medio plazo. Después volverá la crisis, posiblemente bajo forma de tragedia o de farsa (Marx).
La crisis social mundial es aterradora. Los datos del PNUD de 2007-2008 prueban que el 20% de los más ricos absorbe el 82,4% de las riquezas mundiales, mientras que el 20% de los más pobres tiene que contentarse con solo el 1,6%. Es decir, hay una pequeñísima minoría que monopoliza el consumo a escala mundial mientras que los ceros económicos son lanzados a la miseria. Hay más de 900 millones de hambrientos y cada cuatro segundos muere un ser humano de hambre, según refiere J. Ziegler en su informe para la ONU sobre la pobreza en el mundo. ¿Qué cabeza y qué corazón tienen ciertos analistas notables de Brasil (véase M. Leitão y Sardenberg) que saben de todo esto y aun así defienden un sistema de tanta perversidad?
La crisis ecológica no es menor. Ya estamos inmersos en un calentamiento global que va a ser devastador para millones de personas y para la biodiversidad. E. Wilson, renombrado biólogo, denunció que la voracidad capitalista elimina definitivamente 3.500 especies de seres vivos cada año. Ante este cuadro dramático, sólo nos queda repetir lo que dejó escrito en latín el genio de la crítica al capital: «dixi et salvavi animam meam»: «dije y salvé mi alma».
http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=324