19 septiembre 2008

Doctores que no se atreven a tomar remedios

Los países del tercer mundo siempre tuvimos que cuidarnos de no ser conejillos de india de los países poderosos. Muchas veces corrieron rumores o denuncias concretas que tal o cual medicamento que se importaba a los países latinoamericanos estaba prohibido en su país de origen por cancerígenos, tóxicos o por traer serios problemas de salud.
Siempre fuimos conejillos de india.
Recuerdo en la década del 90 cuando los grandes economistas del primer mundo evaluaban el porqué de la pobreza en los países latinoamericanos y concluían que la influencia del comunismo y populismo de años anteriores nos había llevado a Estados grandes. La solución: privatizar. Privatizar el petróleo, privatizar los medios de transporte masivos. Las empresas estatales, la energía. Todo, todo lo que pertenecía al erario era necesario que pasara manos privadas. Y si esas manos privadas eran extranjeras, ¡mejor!.
Hoy Estados Unidos vive una profunda crisis financiera y encontró una solución diferente a lo que recomendaron al tercer mundo: ¡Hay que estatizar!. Y ya invirtieron ponchada de mangos en eso. Sólo para estatizar Lehman, una empresa de 158 años de antigüedad que se aguantó el cimbronazo del 29 pero presentó quiebra ante la crisis hipotecaria actual, el gobierno yanqui invirtió la friolera de 85 mil millones de dólares. Una bicoca.
Ahora está planeando nacionalizar los créditos hipotecarios. Por supuesto, no van a comprar la deuda hipotecaria que tiene la negra del Bronx, esa va a tener que pagar. Van a estatizar la deuda de los bancos. No sé por qué me recuerda a Cavallo.
¿Porqué será que no utilizan las herramientas que nos han dado? ¿Porqué hacen lo contrario que nos recetaron? ¿No cree el gobierno norteamericano en la benevolencia del mercado? ¿Porqué no dejan que el dios mercado solucione sus problemas en libertad? ¿Ya no creen más en el libre mercado? ¿Le habrá dado la receta Fidel Castro?
No creo que EEUU se esté volviendo comunista, lo que sí estoy seguro es que los grandes gurues de la economía capitalista, no toman los remedios que ellos mismos recetan.

15 septiembre 2008

ha caido babilonia

La economía de mercado
O el regreso de los muertos vivos
La quiebra de Lehman y la venta de Merrill Lynch sacuden los mercados
La entidad, que operaba desde hace 158 años, anunció oficialmente su bancarrota. En tanto, Merrill Lynch, el tercer banco de inversión de EE.UU., será absorbido por el Bank of America. Ambas noticias repercutieron en las bolsas del mundo, que iniciaron la semana con grandes bajas. (Clarín)
No es política, es teología. Está profetizado que una piedra caería en la base de los imperios destruyéndolos por completo. La estatua de Nabucodonosor empezó a caer.
La economía que contaminó ríos, que necesitó de la muerte y destrucción de la naturaleza. La economía que se basa en la opresión y la guerra, en la esclavitud y cosificación del hombre, la que usa el nombre de Dios en vano negando la eficacia de los principios divinos, está cayendo abruptamente.
El deshielo polar debido a los gases tóxicos, la crisis alimentaria que vive la humanidad a causa de malas políticas económicas, las 150 especies que desaparecen por día en el mundo, la destrucción de la capa de ozono y todos los males ecológicos que la humanidad está viviendo nos hablan a las claras que el capitalismo es un arma de destrucción masiva. Una economía que necesita de la destrucción, la esclavitud y la muerte para satisfacer sus sádicas demandas.
Después de años y años de economía capitalista, no sólo no se ha podido cubrir las necesidades básicas humanas de salud, vivienda, alimentación y educación sino que, por el contrario se han acrecentado la diferencia entre los cada vez mas pocos que manejan la economía y la creciente población que se quedan con cada vez menos sin llegar a cubrir sus necesidades básicas mencionadas.
Las pocas reservas mundiales de combustible han hecho mirar hacia la soja, la remolacha, la caña de azúcar en busca de lo que llaman "bio combustibles"; sin importar que estos productos se tornen caros y escasos para el consumo humano. El capitalismo ha demostrado que poco le importa el hombre. En el año 2007, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico, decía que "El desarrollo y la expansión del sector de los biocarburantes contribuirán al alza de los precios de los productos alimenticios a medio plazo y al aumento de la inseguridad alimentaria de los sectores de población más desfavorecidos de los países en desarrollo"
Los jefes de Estado y de Gobierno de 112 países y los representantes de 186 miembros de la FAO, contrajeron el compromiso de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo para el año 2015 y aprobaron un programa con miras a alcanzar esa meta. En el año 2002 se alertó que habría que esperar hasta el año 2150 para alcanzar la meta fijada en 1996.
Sólo en el año 2007 y gracias a el aumento en los precios de los alimentos se incrementó en 50 millones la cantidad de hambrientos.
En el campo económico, la crisis que vive hoy EEUU, nos habla de la decadencia y las contradicciones insalvables que llevarán al capitalismo mundial al derrumbe. El profundo déficit comercial y fiscal yanqui son botones de muestra de una economía agónica.
¿Qué solución encontró Bush a esta crisis?, por supuesto, una solución que los religiosos podríamos bien llamar "satánica": "un exorbitante y progresivo gasto militar para costear guerras y ocupaciones en países como Iraq; las reducciones fiscales para beneficio de la minoría rica del país y de las compañías que se encontraban o amenazaban con la quiebra, y los créditos fáciles para las viviendas con exceso de préstamos hipotecarios que ahora no pueden ser pagados. A la par, se expandió un consumo que no estaba respaldado por el desarrollo productivo local que se ha paliado con la importación de enormes cantidades de mercancía con el consecuente déficit comercial."
Todas estas contradicciones y muchas más son "los endebles pies de barro y hierro" que sostienen al capitalismo mundial. No falta mucho para que caiga la piedra a destruir al imperio que nos oprime. Tendremos que empezar a pensar y repensar en la construcción de un mundo más justo e igualitario. Un mundo donde el hombre conviva y no destruya la naturaleza. Un mundo donde el hombre no explote a su hermano y donde las fronteras sean cuestiones de un pasado lejano que la nueva humanidad ya no quiere ver retornar