09 noviembre 2007

El Presidente Alam García cree en los pecesitos de colores
O es muy ingenuo o es más perverso de lo que yo creía. La cosa es que el presidente peruano está seguro de que un tratado de libre comercio con EEUU, dándole la espalda a toda América Latina, causará crecimiento de un 10% en la economía del golpeado país.
Dijo García en una entrevista realizada por el periódico limeño “el comercio” que:

(el tratado de libre comercio) "es un paso decisivo y fundamental y casi final para que el Perú pueda tener este importante tratado", toda vez que nuestro país "va a tener abierta la economía más grande del mundo".

Es una forma muy dulce de decir que “nuestro país va a tener los pantalones bajos ante el violador más grande del mundo…”
Parece una ironía de la historia, que el presidente de las tierras de Tupac Amarú ate a su país de pies y manos buscando desmembrarlo como otrora hizo el imperio con el líder revolucionario.
En fin. Argentinos, preparémonos porque dentro de muy poco tiempo, gracias a las hermosas políticas económicas implementadas por el salvador de Perú, se viene otra ola inmigratoria de peruanas en busca de trabajo…

06 noviembre 2007

Datos para un prontuario
(eduardo GAleano)
A1 pie del arcoiris, la olla de oro nos espera a todos, ricos y pobres, negros y blancos. En su reciente reunión de Miami, los presidentes de las Américas han entonado, una vez más, el unánime himno de alabanza a la libertad de comercio. Con la excepción de Cuba, que no fue invitada, los representantes de nuestros países han repetido lo que todos los días escuchamos proclamar: la libertad de comercio conduce a la prosperidad y es sinónima de democracia.
Quizás no venga mal un repaso, muy a vuelapluma, de los antecedentes de tan elogiada señora:
• En nombre de la libertad de comercio, los piratas ingleses y holandeses, Drake, Morgan, Piet Heyn y otros neoliberales de la época, desvalijaban a los galeones españoles.
• La libertad de comercio era la coartada de los traficantes de esclavos, que arrancaron a quién sabe cuántos millones de negros del África persignándose ante Dios y las leyes del mercado.
• La libertad de comercio impuso a balazos el consumo de alcohol a los indios de América del Norte, y a cañonazos impuso el opio en China.
• Cuando los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, lo primero que hicieron fue prohibir la libertad de comercio. Las telas norteamericanas, más caras y más feas que las telas inglesas, fueron a partir de entonces obligatorias, desde el pañal del bebé hasta la mortaja del muerto.
• Para imponer afuera la libertad de comercio que jamás practicaron adentro, los Estados Unidos invadieron a los países latinoamericanos a un ritmo de una invasión por año. En nombre de la libertad de comer ció, Williams Walker restableció la esclavitud en América Central.
• El latifundio esclavista fue establecido en Paraguay, en el siglo pasado, al cabo de una larga guerra de exterminio. Los tres países invasores, Argentina, Brasil y Uruguay, enarbolaron la bandera del libre comercio para reducir a cenizas al Paraguay. Este país, culpable de insolencia o locura, había osado poner obstáculos a las mercancías de la industria británica y había cometido el atrevimiento de no deber ni un centavo a nadie.
• Gracias a la libertad de comercio, nuestros países se han convertido en bazares. Así ha sido desde los lejanos tiempos en que los mercaderes y los banqueros usurparon la independencia, que había sido arrancada a España por nuestros ejércitos descalzos, y la pusieron en venta. Entonces fueron aniquilados los pequeños talleres que podían haber incubado a la industria nacional. Los puertos y las grandes ciudades, que arrasaron al interior, eligieron los delirios del consumo en lugar de los desafíos de la creación. En Venezuela he visto bolsitas de agua de Escocia, para acompañar el whisky. En Nicaragua, donde hasta las piedras transpiran a chorros, he visto estolas de piel importadas de Francia, En Perú, enceradoras eléctricas alemanas, en casas de pisos de tierra que no tienen electricidad. En Brasil, palmeras de plástico traídas de Miami.
• La libertad de comercio es el único producto que los países dominantes fabrican sin subsidios, pero sólo con fines de exportación. Él más feroz proteccionismo ha hecho posible el poderío de los Estados Unidos, el autoabastecimiento de Europa y la expansión del Japón. Los japoneses nunca dejaron entrar a Herodes a sus cumpleaños infantiles: cuidándose mucho, han crecido tanto que han terminado por comprarse medio Hollywood y el Rockefeller Center.
• Todos los antecedentes indican que la libertad del dinero se parece tanto a la libertad de la gente como Buffalo Bill se parecía a San Francisco de Asís. Pero por respeto a la libertad de comercio, que es una forma de la libertad del dinero, los gobiernos democráticos de España y Francia no tuvieron más remedio que vender armas a las carniceras dictaduras de Argentina y Uruguay, en años recientes. Y se supone que por idénticos motivos, y muy a su pesar, los Estados Unidos se ven obligados a hacer un espléndido negocio vendiendo armas a Arabia Saudita, que no sólo es su principal cliente sino que además es, según Amnistía Internacional, el país que más viola los derechos humanos en el mundo.
• En 1954, a Guatemala se le ocurrió practicar la libertad cíe comercio comprando petróleo a la Unión Soviética. Entonces los Estados Unidos invadieron Guatemala, y en nombre de la libertad de comercio la castigaron a sangre y fuego. Pocos años después, también Cuba olvidó que su libertad de comercio consistía en aceptar los precios que los Estados Unidos le imponían. Cuba compró petróleo soviético, las empresas norteamericanas se jugaron a refinarlo y ahí se armó todo el lío que desembocó en Playa Girón y en el bloqueo. Han pasado más de tres décadas, v Cuba sigue expiando el pecado de creer que la libertad es libre
• El libre juego de la oferta y la demanda, como los técnicos llaman a la dictadura de los precios en el mercado, ha obligado al Brasil, en más de una ocasión, a arrojar al fondo del mar buena parte de sus cosechas de café. No hace mucho, para defendí•! el precio de la lana, Australia tuvo que sacrificar y enterrar treinta y siete millones de ovejas, que bien podían haber dado abrigo y comida a tantos hambrientos que en el mundo son.
• En la declaración de Miami, los presidentes de las Américas afirman que "una clave para la prosperidad es el comercio sin barreras". Para la prosperidad de quién, no queda claro, La realidad, que también existe y no es muda, nos da algunas pistas. La realidad nos informa que la libre circulación de las mercancías y del dinero, que desde hace algunos años se viene abriendo paso en América Latina, ha engordado más y más a los narcotraficantes, que gracias a ella han encontrado mejores máscaras y han podido organizar con más eficacia sus circuitos de distribución de drogas y lavado cíe dólares sucios. También dice la realidad que esa luz verde está sirviendo para que el norte del mundo pueda dar rienda suelta a su filantropía, obsequiando al sur sus residuos nucleares y otras basuras.

05 noviembre 2007

Mujeres!!!!!!!!
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó. (Gen 1:27)
Entonces Adán exclamó: "¡Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne! Será llamada 'mujer', porque del varón fue tomada". (Gen 2:23)
Lista de los descendientes de Adán. El día que Dios creó al hombre, lo hizo a semejanza de Dios.
Los creó hombre y mujer. El día en que fueron creados, los bendijo y los llamó "Adán". (Gen 5:1,2)
Imagen y semejanza
La Biblia, libro revolucionario por excelencia, da a la mujer un lugar de igualdad plena con el hombre.
Por supuesto que, a través de los siglos el machismo imperante le fue dando una lectura que hacía a la figura del hombre superior a la femenina. Así vemos hoy como en mayor o menor escala a la mujer se la margina de la mayoría de las congregaciones cristianas.
En efecto, son pocas las iglesias que aceptan el rol protagónico de la mujer en sus cultos, incluso el catolicismo romano que da tanta preponderancia a María, mantiene a la mujer en un segundo plano en todas sus acciones.
Hasta podríamos decir que existe un “chauvinismo con barniz teológico” que hace del varón la imagen de Dios excluyendo a la mujer de tal privilegio.
¿Qué tenemos para decir al respecto?
En primer lugar que la palabra Adam no significa hombre como sinónimo de varón sino de ser – humano. Así lo dice Génesis: y llamó el nombre de ellos (de los dos) “Adam” (5:2) Así que cuando el Génesis hace mención a la creación del hombre a su imagen, está diciendo que ambos: hombre y mujer, el ser humano, son imagen y semejanza suya.
Así lo describe el primer relato de la creación cuando aclara que Dios creó al hombre (Adam) a su imagen y luego aclara: Varón y mujer los creó (1:27).
De hecho hay algo interesante cuando el Creador dice “Hagamos”. Está usando el plural; está diciendo que en el acto creador hay más de una persona. Históricamente los cristianos hemos creído que este plural hace referencia a la Trinidad. De hecho es mucho más complejo que eso, pero hay algo real: al decir “Hagamos” Dios denota en sí pluralidad. ¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que ese Dios que crea “desde su pluralidad” puede hacer a un ser a su imagen sólo cuando ese ser también denota pluralidad. En otras palabras: no hay imagen de Dios sino en el ser humano como ser plural: hombre y mujer en sociedad.
Aquí volvemos a Génesis capítulo 5: el día que Dios creó al hombre lo hizo a su imagen: Varón y mujer.
El mismo Adán reconoce en su compañera la igualdad entre ambos sexos. Nos relata el capítulo dos de Génesis que buscaba su ayuda idónea entre los animales y no la encontraba. ¿Porqué? Sencillamente porque no encontraba un par. Después que Dios lo durmió y de su costilla hizo a la mujer, Adán ve no sólo la “ayuda idónea” sino que observa literalmente un igual, un igual distinto pero que esa diferencia no lo hacía ni superior ni inferior simplemente sólo eso: distinto.
A tal punto fue así que a su mujer le pone como nombre “Varona” (2:23) Esto equivale a decir que Adán ve en la mujer “otro Adán”, un par, un igual. No lo llama “alguien casi igual que yo” “casi un hombre” “menos que un varón” “subordinada a mí”, la llama Varona el mismo nombre que él pero en femenino.