01 marzo 2013

nunca serán eternos los laureles


Me emociono cada vez que escucho el  himno: sean eternos los laureles que supimos conseguir.
En las olimpiadas, se le daba al ganador una corona de laureles. El laurel se secaba y demostraba al ganador que su victoria era efímera. Creo que esto nos da el alerta de comprender que aunque las estrofas del Himno Nacional son muy poéticas, los laureles no son eternos. Tampoco lo supimos conseguir nosotros. Cada generación, cada habitante de la república debe esforzarse para reverdecer esos laureles. Hacer propio el logro que los grandes hombres de la historia supieron conseguir.
Por eso apoyo el paro docente. Muchos me dicen que mande a mis hijos a un colegio privado para que no tengan días de paro. Pero creo que con los paros mis hijos aprenden. Aprenden a defender los laureles, a mantenerlos frescos.
Mis hijos deben aprender a valorar y a defender el espacio público que está cada vez mas descuidado, mas desecho, abandonado.
El docente de paro es un luchador que quiere mantener frescos los laureles que coronan nuestra gloria: la educación gratuita.
Hay pedagogía en la lucha. Por eso apoyo a cada docente que lucha contra esta política neoliberal que solapadamente busca desacreditar la educación pública.