09 enero 2013

carta a un preocupado amigo fundamentalista



En mis primeros años de militancia evangélica me había aferrado con tenacidad a la famosa frase: la Biblia debe ser nuestra única regla de fe y práctica. Pasó mucho tiempo hasta que comprendí la complejidad de la situación. No solamente porque  muchas de las cosas que decía la Biblia yo no las cumplía sino porque muchas de mis prácticas eran simples tradiciones.

Yo usaba ropa de diferentes hilos no haciendo caso a levítico 19:20. En el fondo de mi casa sembraba zapallo y radicheta, lo que es abominación para Levítico 19:19. También en mi iglesia la mujer hablaba en la congregación  y no usaba velo como muy bien el apóstol Pablo manda.

¿Es desobediente aquel que no cumple estos mandatos directos? Claro que no, de hecho cumplirlos ridiculiza la Palabra de Dios. ¿Porqué? Porque la Biblia fue escrita hace mucho tiempo, para otros hombres de otra cultura en otro idioma y otro contexto histórico y político. Pero como, ¿No crees Claudio que la Palabra de Dios es eterna e inmutable? ¿No crees que Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos?  Por supuesto que creo que Dios es el mismo, pero la Biblia es Palabra de Dios para el hombre y el hombre no es el mismo.

Fijate: si vos lees el diario que fue escrito esta mañana es necesario que lo interpretes. Tenés que saber qué diario estás leyendo, quien es el periodista que escribe la nota y a quién va dirigida. ¿Cómo no vas a interpretar un texto escrito hace varios siglos en hebreo o griego para un pueblo esclavo de Egipto, Babilonia o Roma? ¿No te parece lógico que hay que preguntarse porqué y a quienes Pablo manda que sus mujeres se cubran la cabeza? Si no hacés este ejercicio y simplemente obligás a tu señora a tener un hijo para que sea salva estás entorpeciendo la verdadera Palabra de Dios poniéndola en ridículo.  

Todo literalista ridiculiza la Palabra de Dios.

Pero también, como ya dije, no solamente no cumplía (y bien que hacía) algunos mandamientos bíblicos sino que, además, la Biblia no era mi única regla de práctica. Al principio me preocupé, después comprendí que era lo mejor. Sólo que era necesario a algunas prácticas sacarle el disfraz bíblico y a otras si, directamente era necesario descartar.

¿Te diste cuenta que hay muchas prácticas que no son mandatos bíblicos y son buenas igual? Por ejemplo orar antes de cada comida. Yo quiero enseñarle a mis hijos la buena costumbre de levantarse temprano, el hábito de la lectura, el amor a la poesía y la música. Esas prácticas no son mandatos bíblicos directos pero si son una buena práctica.

Hay otras prácticas, como ya te dije, que tienen tanta tradición evangélica que algunos la consideran bíblicas y no son mas que prácticas de opresión. ¿Te diste cuenta, por ejemplo, que hay países del mundo donde todavía se practica la costumbre de “pedir la mano” de tu novia en matrimonio? ¿Porqué pedir la mano? Esta tradición viene del derecho romano. Dar la mano era trasmitir el poder del padre al próximo “dueño”: el marido. La mujer era un objeto que pasaba de una posesión a otra. Por eso es tan importante la virginidad en la mujer. Mientras la mujer es virgen está en manu de su padre, cuando le da el poder a otro hombre, este rompe “el precinto de seguridad”, la “saca de su envase original”. Ahora le pertenece.

Los cristianos  y cristianas se enorgullecen de la virginidad de sus jóvenes y hasta le dan contenido moral. Tal es así que para los católicos María es la “siempre virgen” porque es eternamente pura. ¿Dónde carajos dice la Biblia que la virginidad es manifestación de santidad? El matrimonio patriarcal es un pecado que la iglesia debe abandonar de inmediato.  Tiene a la mujer sujeta, doblegada, oprimida y ve en ello “santidad”. En la edad media algunos apodaban a las mujeres que eran felices con su sexo “gozadora”. Y ¡guay de una mujer que gozara! Debía fingir toda su vida que no sentía nada de lo contrario era una prostituta gozadora. ¡por Dios, cuanta estupidez en nombre de Cristo!

El cristiano maduro, amigo mío, enriquece a la palabra de Dios porque la limpia del contenido espurio y su interpretación le da un contenido para el siglo 21. Podría decirte que la Biblia se escribe de a dos: el escritor y el intérprete.

Vos me pediste una opinión teológica y esta es la mía, ahora voy a darte un consejo en palabras poco teológicas: “déjate de joder y se feliz” porque ese es el todo del hombre.

Que Dios te bendiga