19 octubre 2010

de objetos a sujetos

A lo largo de la historia, las diferentes sociedades han dado distintas respuestas al tema de la discapacidad. Incluso aquellos hombres que son considerados referentes ideológicos aun hoy han dado respuestas que nos parecen aterradoras.
Platón por ejemplo apoyaba la idea que hoy llamamos masacrante la que propone asesinatos rituales de todos los que nacen con discapacidad.
En el libro VII de La Política, Aristóteles propone la prohibición de la cría de defectuosos o, al menos en algunos casos, su ocultamiento.
En el ámbito del cristianismo sabemos que san Agustín estaba seguro que los retrasados pagaban la culpa de sus padres y el mismo Lutero veía algo satánico en los deformes
Fue recién en la Revolución Francesa que el médico Philipe Pinel liberó de sus cadenas en el hospital de Bicetré (1793) a los enfermos mentales elevándolos de esta forma a la categoría de enfermos. Surge aquí una nueva época: la que llamamos de reparación, la que buscaba la inclusión de los discapacitados quitándole (curando) su discapacidad.
En nuestro país, para la època de la usurpación militar se profundiza la tendencia usada por muchos sobre todo desde los sectores del poder a acuñar la frase capacidades diferentes negando de esta forma la existencia de la discapacidad.
En el mundo evangélico actual, prepondera la tendencia a hacer del discapacitado un objeto teológico quitándole la posibilidad de ser sujeto. En otras palabras el discapacitado está para que le oren y que se sane pero jamás será sujeto constructor de una teología propia.
Teniendo en cuenta que toda definición está sujeta a los movimientos de la historia, creo que es hora de re definir la categoría discapacidad en el marco social actual. Para ello nos aferramos de la mano de Foucault cuando nos dice que no existe normalidad que no sea ideológica. De esta manera podemos decir que existe una ideología de lo normal y no lo normal en si, una hegemonía definitoria de lo normal. Por lo tanto, considerar a algo o alguien como a – normal no es mas que una categorización ideológica. En este sentido el colectivo de discapacidad no difiere del de raza, género, etc ya que la discapacidad no es otra cosa que una categoría dentro de un sistema de clasificación y producción de sujetos.
Por todo esto concluimos que no es la discapacidad la que genera exclusión sino a la inversa, la exclusión genera discapacidad, por lo tanto, querer incluir a los discapacitados en una sociedad excluyente es hacerlo participe de un sistema perverso.
En una sociedad construida por un sector se excluye, sin duda a todo lo que es diferente. Es en este marco que nos atrevemos a decir que la sociedad es discapacitante porque está construida desde la exclusión y la demonización de todas las minorías.
Por lo antedicho, concluimos que la lucha no debe ser por la inclusión a una sociedad que excluye sino por la construcción de una nueva sociedad desde las minorías.