17 septiembre 2007

Teología del reino en el evangelio de Lucas
Cada uno de los cuatro evangelios está escrito a un público en particular y lleva como objetivo un anuncio peculiar acorde al mensaje que cada escritor pensaba darle a sus lectores. Es por eso que unos evangelios ponen énfasis en una historia que los otros obvian por dar importancia a historias que este no contó.

Lucas tiene un objetivo claro: mostrar la ética política del Reino de Dios y toda su carta gira en torno a este mensaje.

En estas breves palabras tomaremos al azar algunos textos que consideramos clave en el evangelio citado con respecto a su tema central: la ética política del reino.




1. BASES Lucas 4: 16-19

Todo discurso inaugural está tendiente a mostrar las bases ideológicas del orador. Mateo, hace del sermón del monte el mensaje fundacional de Jesús, Lucas, sin embargo, hace de su lectura en la sinagoga el discurso constitutivo de su misión en la tierra:

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido a predicar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos: a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.

Jesús comienza leyendo Isaías y aplica este texto como profecía que se cumple en su persona. Explican estos versículos que el Espíritu lo ungió para cumplir la misión de predicar la buena noticia del Reino a los pobres, de sanar a los quebrantados de corazón, predicar la libertad a los cautivos y libertar a los oprimidos... un mensaje para nada relacionado con el de las iglesias conservadoras de nuestros días que espiritualizan cada palabra del Maestro para eludir el claro compromiso que emanan de las palabras del Nazareno.

Hay una buena noticia relacionada con el Reino que Jesús predica y es que dicho Reino se edifica sobre los desposeídos, sobre los marginados, cada excluido por los sistemas políticos y religiosos de la época, venía a ser la piedra fundamental para la construcción del Reino de Dios.

El año agradable del Señor, es lo que en Levíticos se denomina jubileo. ¿En que consistía el jubileo? Básicamente el jubileo proponía:

1. Remisión de deudas.
2. Liberación de los esclavos. (libertad a los cautivos)
3. Devolución de los campos a sus legítimos dueños.
4. Descanso de las tierras productivas.

Todo esto debía hacerse cada 50 años a excepción del último punto, el descanso de las tierras, que también se realizaba cada siete.

Esta descripción tan breve del año sabático nos deja ver con claridad increíble el profundo énfasis social que contenía el mensaje del Señor.

El no pasó por alto las necesidades sociales y económicas del mundo; ni instó a su pueblo a soportar el flagelo del hambre y la miseria con estoicismo mientras esperaban su venida; por el contrario, Jesús desde el comienzo de su ministerio predicó una profunda reestructuración social, económica y política en el mundo. Él quería que no haya en esta tierra marcadas diferencias sociales. La pobreza y el hambre, la desocupación y la explotación del hombre por el hombre son enemigas íntimas de la esencia del evangelio.

Por supuesto, este único discurso, no es suficiente para demostrar que Cristo con el comienzo de su ministerio propuso iniciar una era jubilar. Pero no es ésta la única vez que el Señor hace referencia a dicha propuesta; por el contrario, el evangelio de Lucas como veremos pone constantemente a Jesús buscando implantar dicha ética.

2. EL CÁNTICO DE MARÍA

Cuando María visita a Elisabet esta la recibe de una forma muy especial, llena de gozo y admiración. La réplica de María fue entonar un canto basado en palabras de 1 Samuel 2:1-10 donde Ana, la estéril, se goza por haber quedado embarazada.

En este cántico María engrandece al Señor porque “ha hecho grandes cosas” (2:49). “Hizo proezas con su brazo” (vs. 51). ¿Y cuales son esas grandes cosas, esas proezas que el Señor ha hecho y hará con el nacimiento de su hijo?:

Esparció a los sobervios en el pensamiento de sus corazones
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
A los ambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos...
(2:52,53)

El mismo mensaje que daría Jesús treinta años después cuando leyó el libro de Isaías. Un mensaje que en palabras políticas de nuestro tiempo podríamos llamar “la dictadura del proletariado”.

3. BUENAS NUEVAS A LOS POBRES

El nacimiento de Jesús lo relata solamente Mateo y Lucas. El pimero obvia decir que Jesús nació en un establo. Lucas no sólo dice que nació como el más pobre en un establo sino que añade “porque no había lugar para él en el mesón”. El nacimiento de Jesús no tenía lugar en el sistema imperante, nació fuera de él, nació en un pesebre.
También es solamente Lucas el que nos relata la historia de los pastores. Los primeros en visitar a Jesús, reconocerlo y darle honra no fueron las clases privilegiada, ni los sacerdotes ni los políticos de su tiempo, fueron la clase trabajadora, los eternos postergados, los que no eran tenidos en cuenta: . los pastores.

De la misma forma a los 8 días fue llevado al templo para ser circuncidado llevando José y María un par de tórtolas de ofrenda. ¿Cómo iba a reconocer el sacerdote a quien tenía en sus brazos si era un chico pobre, de una familia pobre, de un barrio dudoso y cuyos padres habían llevado de ofrenda dos simples palomitas, la ofrenda más pobre que había?

El poder nunca reconoció a Jesús. Pero dos personas: Simeón el justo y una anciana viuda profetisa llamada Ana, gente esta de “afuera” de la estructura religiosa y política de su tiempo, lo tomaron en sus brazos y ambos lo bendijeron reconociéndolo como el “Ungido”.


4. MENSAJE DE JUAN EL BAUTISTA

Juan el Bautista recibe Palabra de Dios en el año decimoquinto del imperio de Tiberio, bajo la gobernación en Judea de Pilato, siendo los sumos sacerdotes Anás y Caifás” (3:1,2).

Inmediatamente Juan predica por la costa del Jordán desde el desierto, un evidente símbolo de “un nuevo ingreso a la tierra prometida”; una indudable alegoría al éxodo, dando a entender que con su mensaje de arrepentimiento deseaba inaugurarse un nuevo Reino de Dios.

Juan predicaba “el bautismo del arrepentimiento para perdón de los pecados” (3:3) y cuando la gente se acercaba para ser bautizada los amonestaba diciendo: “Generación de víboras, ¿quién les enseñó a huir de la ira venidera? Hagan frutos de arrepentimiento”... (Vs. 7,8) demostrando que el arrepentimiento lleva frutos consecuentes.

Al oír esta amonestación la gente se preguntaba cuáles eran esos frutos que demostraban su arrepentimiento. (vs. 10) Pregunta a la cual Juan respondía: “el que tiene dos túnicas, de una al que no tiene; y el que tiene que comer, haga lo mismo (vs. 11). Una respuesta poco “espiritual” (al menos en el sentido que la religión da a esta palabra), respuesta que hoy causaría escozor a cualquier fundamentalista.

Los otros tres evangelios relatan la historia de Juan el Bautista predicando en el desierto, pero sólo Lucas agrega este ingrediente particular: 1.- todo arrepentido distribuye sus riquezas con justicia, 2.- todo arrepentido que esté en el poder debe además cobrar impuestos justos y no abusar del poder. Este ingrediente que Lucas pone en labios de Juan es sin duda una alusión al jubileo predicado por Jesús en su mensaje inaugural.


5. TENTACION DE JESUS


Después de ser bautizado por Juan en el Jordán y antes de su discurso inaugural, Jesús va al desierto, símbolo, al igual que en el caso de Juan, de un nuevo ingreso a la tierra prometida. Jesús comenzaría su “mensaje del Reino” viniendo desde el diserto. El Exodo nos relata a un pueblo que huye del imperio egipcio, atravesando el desierto, para formar una nueva y diferente nación. Del otro lado del desierto estaba el poder de un imperio que los hebreos habían dejado atrás, comienza con la predicación de Jesús una nueva forma de construcción del poder totalmente opuesta a la que los imperios impusieron siempre.

Es entonces en el desierto donde los evangelios sinópticos ubican a Jesús recibiendo tres tentaciones diabólicas. Las tres tentaciones están relacionadas con el poder.

En primer lugar, luego de cuarenta días de ayuno el demonio lo tienta con transformar las piedras en pan para saciar el hambre. La tentación es clara: usar el poder en beneficio propio.

En segundo lugar, Lucas pone al demonio llevando a Jesús a un lugar tan alto que se ven todos los reinos de la tierra; “si postrado me adoras, todo esto será tuyo”. La segunda tentación está relacionada entonces con el poder absoluto. La misma tentación a la que se rindieron Hittler, Pinochet, las juntas militares en Argentina, Bush en la actualidad.

En tercer lugar lo lleva al pináculo del templo y le dice: “saltá que los ángeles te van a acunar”. Ahora la tentación está dirigida a poseer un poder que subyugue a los demás. Hacé lo que quieras, tirate de lo más alto, todos están a tu servicio incondicional y te van a proteger; para eso está la servidumbre. Al respecto, Jesús mostró a sus discípulos que el verdadero poder está no en ser servido incondicionalmente sino en servir. Los primeros en el Reino de Dios no son los tiranos que piden servicios para sí, sino los que brindan un servicio incondicional al prójimo.

De todas estas tentaciones Jesús salió vencedor y mostró que el poder en el Reino de Dios es algo virtualmente opuesto al poder de este sistema.


COMIENZA LA PREDICACIÓN DE JESÚS

6. BIENAVENTURADOS

Después de su discurso fundacional, Lucas lo muestra a Jesús preocupado por las necesidades de los pobres. En 5:12 – 15 Jesús sana a un leproso desobedeciendo abiertamente las leyes de pureza cuando “toca” con su mano al leproso intocable. Luego sana a un paralítico. En el capítulo 6 los discípulos prestan poca importancia a las leyes farisáicas y recogen espigas en el día de reposo. Luego Jesús se ocupa de sanar a un hombre de mano seca y es criticado por hacer esto en día de reposo.

En este mismo capítulo Jesús elige de la multitud a 12 apóstoles. Es allí cuando da su sermón de la montaña.

Mateo, el otro evangelista que relata el sermón del monte, lo pone a Jesús subiendo a la montaña queriendo simbolizar así un segundo Sinaí. Lucas, por el contrario, lo ubica al Maestro descendiendo a un lugar llano (6:17) construyendo el primer sermón a sus discípulos “desde abajo”.

Mateo comienza diciendo “Bienaventurados los pobres en espíritu”. El primer evangelio está dirigido a los judíos y por eso es cuidadoso de no mencionar mucho a Dios. “Los pobres de Dios”, son para Mateo “los pobres en espíritu”. Sin embargo Lucas, que no tenía esa necesidad dice directamente “Bienaventurados ustedes, los pobres, porque suyo es el Reino de Dios” (Vs. 20) El Reino de Dios es propiedad de los pobres. Al rededor de Mateo el fundamentalismo construyó cualquier tipo de excusas: que hay que tener humildad espiritual; que la pobreza es espiritual y no material... Lucas desarticula toda especulación, él no dice solamente: Bienaventurados los pobres, sino que agrega: “Más hay de vosotros, ricos” (vs.24)

Jesús nos dice que son Bienaventurados: los pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los perseguidos... todos los que sufren bajo este sistema perverso serán saciados, reirán, se gozarán porque el nuevo sistema los incluye y castiga a quienes los hicieron pobres, hambrientos, marginados.

No es la última vez que Jesús hablará de que el reino de Dios le pertenece a los marginados de este sistema, volverá sobre este tema más adelante.


7. LOS MENSAJEROS DE JUAN EL BAUTISTA

Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, u los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres el que había de venir o esperamos a otro? (7:18,19)

Mateo 11:2 nos dice que Juan el bautista estaba preso por la tiranía cuando les pide a sus discípulos que vayan a hablar con Jesús. Sin duda el bautista intuía la proximidad de su muerte y antes de que esto suceda quería saber sí era Jesús aquel maestro esperado. Así que mandó a todos sus discípulos con la pregunta: ¿Eres tú el que había de venir o esperamos a otro? (7:19)

En ese momento Jesús no emitió ninguna respuesta sino que siguió preocupándose por los más necesitados. Después de esto, se dirigió a los discípulos de Juan diciéndoles:

Vayan a hacerle saber a Juan lo que han visto y oído:
Los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se le anuncia el evangelio (Vs. 22)

No es la respuesta que un fundamentalista cristiano quisiera escuchar hoy. No dijo: decile que hablo en lenguas, que predico la sana doctrina, que soy de tal o cual religión... El evangelio es predicado a los pobres; los marginados de la religión son incorporados al reino... Pensemos por ejemplo en lo que le tocaba vivir a un leproso; tenía que salir fuera de la ciudad y cuando se le acercaba alguien gritar “Inmundo”, para que sepan que era leproso y poder alejarse. Sin embargo, Jesús, como ya dijimos, toca con su mano a un leproso (5:12 – 16) haciendo lo que la ley estrictamente prohibía.

Luego de su jornada de trabajo en pro de los más necesitados Jesús se dirige a los discípulos del Bautista con la respuesta anhelada: “los leprosos son sanados”, vuelven a incorporarse en la vida pública a los “parias”, los “inmundos”, los pobres, los que quedaban fuera, han sido insertados dentro. La praxis de Jesús en pro de los desamparados es demostración suficiente de que él era “el que había de venir”.

Algo parecido demuestra en la casa de Simón el fariseo (7:36 – 50) cuando la pecadora derrama perfume sobre sus pies y él perdona sus pecados. No había lugar en la religión de la época para pecadores arrepentidos, serían toda la vida, en el mejor de los casos, ciudadanos de segunda. Jesús hace de esta mujer, la persona más importante del “reino”.

A la pregunta de si era Jesús el que había de venir o tendrían que seguir esperando, los discípulos de Juan le llevaron una respuesta a prisión: “es él al que estábamos esperando”. ¿Cómo podemos estar seguros? (preguntó Juan) porque a los pobres le es predicado el evangelio.

8. ¿QUIÉN ES EL MAYOR?


Dijimos que una de las tentaciones que sufrió Jesús en el desierto fue usar el poder en su propio beneficio. Tentación de la que el maestro salió triunfante porque demostró que el poder se construye en forma virtualmente diferente de como este sistema concibe.

En Lucas 9:46 al 48 confirma esto a sus discípulos que aun no lo habían entendido. Los discípulos discuten aquí acerca de quién va a ser mayor en el Reino de Dios y Jesús para darle una lección tomó un niño, algo que en su cultura era menos incluso que una mujer, lo puso en el medio y les dijo: "cualquiera que recibe a este niño me recibe a mí, y cualquiera que me recibe a mí recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre vosotros, ese es el más grande”.

Pocos versículos después Jesús se regocija diciendo: “te alabo Padre... porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y la revelaste a los niños (10:21)

Esta inversión de valores es algo nuevo en el pensamiento de los discípulos. La religión a la que pertenecían, la estructura política de su época, todo hacía que el verticalismo sea visto como algo del orden natural. Los imperios tienen la misma columna vertebral y hoy sucede lo mismo, el que no es verticalista es acusado de anarquista (la peor de las malas palabras para este “orden” tan caótico), al punto que dentro del cristianismo mismo se sigue manifestando el verticalismo como el orden establecido por Dios. La figura del pastor es venerada por muchos como hombre de mayor jerarquía dentro de la congregación.

Nada mas opuesto al mensaje de Jesús que el verticalismo, el que quiera ser grande debe ser como un nene, el poder se construye desde los “menos poderosos” del sistema imperante, otra vez: desde los pobres, desde los desposeídos del sistema de muerte.

9. LA PRIMERA INTERNACIONAL

Muchos han dicho que Jesús pertenecía a la secta de los Zelotes, un grupo revolucionario de su época que buscaban la liberación de Israel del yugo del imperio romano. Sin embargo hay una gran diferencia entre ambos: mientras los primeros eran hondamente nacionalistas, Jesús marcó una fuerte tendencia internacionalista.[1]

Así, inmediatamente después que los discípulos se preocupaban por ver quien tenía un lugar más preponderante en el Reino de Dios, Juan le dice: “maestro, hemos visto uno que echa fuera demonios y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros”. (vs. 49) A lo que Jesús responde: “no se lo impidan; porque el que no está en contra está a favor nuestro” (vs. 50) En otras palabras: “no importa a que organización pertenezca, importa que tenga conciencia de lo que estamos haciendo”.

Más tarde lo demuestra en una de sus parábolas: el buen samaritano. El hombre que había caído en manos de ladrones no fue socorrido por un judío, ni por un sacerdote, sino por un “samaritano”, un paria para su auditorio judío.

¿Quién es mi prójimo? Podemos pensar que “prójimos” son todos los seres humanos, y es cierto, pero hilando más fino Jesús dice que el prójimo es aquel que hace misericordia con el otro sin importarle quien es y sin pedir nada a cambio. Si es católico o musulmán no importa, si es negro blanco o amarillo homo o heterosexual, si piensa igual o diferente. . . Lo que importa que es una persona que me necesita y eso lo hace objeto de mi interés.

También pensamos a veces que prójimo es aquel que se hace objeto de nuestra atención, sin embargo, Jesús construye la idea de prójimo como el sujeto. ¿Quién es mi prójimo? No el que recibe mi benevolencia sino aquel sujeto activo que se preocupa por el otro.

Para no tener problemas, Jesús podía haber contado en parábolas diciendo que un fariseo, que un maestro de la ley o un sacerdote habían ayudado al infortunado caminante. Sin embargo puso a un samaritano, a un paria, a un “extranjero” como núcleo de su parábola. Algo así como si hoy, en la decadente Norteamérica dijesen en una parábola: “pero un Mexicano...”

10. MARTA Y MARÍA


Una costumbre en la época de Jesús era que todo maestro tenía discípulos que para aprender “se sentaban a sus pies” y le oían. Las mujeres y los niños, por supuesto, no gozaban de este privilegio, sólo los hombres adultos discutían los temas de importancia.

Marta, que según nos cuenta Lucas 10:38 – 42 cumplía la función que la sociedad machista de su época le imponía a las mujeres: servir, y preocupándose de los quehaceres propios de la mujer, se enoja porque su hermana osaba sentarse a los pies del maestro.

Marta, al decir de hoy en día, había “internalizado al opresor”, había creído que la mujer era un ser inferior que debía ocuparse sólo de servir a los hombres, a tal punto que cuando la ve a su hermana “liberada”, sentada a los pies de Jesús, aprendiendo como cualquier discípulo, en lugar de ponerse contenta con la actitud del maestro hacia las mujeres, se enoja con ella por su actitud imprudente y se queja al Nazareno: ¿No ves que mi hermana me deja servir sola?, decile que me ayude....

Pero Jesús le responde: “una sola cosa es necesaria y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada...

Para Jesús, en el Reino de Dios, no hay hombre ni mujer, porque todos tenemos la misma categoría en el reino de Dios. Todos somos hijos de Dios y hermanos entre nosotros.


11. PERDONA NUESTRAS DEUDAS

Ya hemos hablado del discurso inaugural de Jesús y cómo el jubileo, la reestructuración económica y social, formaba parte del mensaje del Reino de Dios.

Cuando los discípulos le piden a Jesús que les enseñe a orar, Jesús le da la oración modelo: el Padrenuestro. En dicha oración se hace mención al tema fundacional del jubileo: “perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Recordemos que el perdón de deudas era un punto crucial en el jubileo y este jubileo es sin duda una de las leyes fundamentales del Reino de Dios.

“Perdónanos nuestros pecados”, dice Lucas, pero inmediatamente aclara: como nosotros perdonamos a todos los que nos deben (Lc. 11:3,4) El pecado que el Señor nos perdona está entonces relacionado directamente con la deuda que nosotros perdonamos. Algunos han mal traducido “perdona nuestras ofensas...” desvirtuando totalmente el mensaje del Maestro. Jesús está dando una oración modelo en el marco de una ley que debía y debe cumplirse como pilar fundamental del Reino de Dios: el jubileo, la redistribución de las riquezas.

12. ACUMULACIÓN DE CAPITAL

Es en este contexto que Jesús da tres discursos: el rico insensato (12: 13 – 21), el afán y la ansiedad (12: 22 – 31), y el tesoro en el cielo (12: 32 – 34)

En la primera escena lo vemos a Jesús interpelado por alguien de la multitud pidiéndole que intervenga en una disputa de herencias que tenía con su hermano. Jesús le responde en primer lugar diciendo que él no era juez ni partidor; lo invita a cuidarse de la avaricia porque el valor del hombre no se encuentra (como el capitalismo pregona) en los vienes que posee.

Luego, ejemplifica con una parábola: la del rico insensato. En esta palabra refiere Jesús de un hombre que había acumulado mucho capital, tanto que no sabía que hacer con él. Entonces pensó para sus adentros: “Ya sé que voy a hacer... edificaré graneros mayores, y guardaré allí todos mis bienes y luego le diré al alma mía: regocíjate...” El hombre veía la seguridad de la vida, el regocijo de su alma en la acumulación de capital, pero Dios le dijo: Necio, esta noche vine a pedirte tu alma, y lo que has provisto ¿de quién será?” (Vs. 20)

Inmediatamente después, sabiendo sin duda lo perpleja que había quedado su audiencia ante un mensaje tan diferente del aprendido desde la infancia, les dice: no teman (vs. 32) Y no debían temer porque a Dios le había placido darles el Reino. ¿Qué debían hacer en consecuencia?: vender todo lo que poseían (vs. 33) y ayuden con ello a los pobres.[2]

No es sin duda motivo de predicación ni de desvelo entre los cristianos hoy. No se predica como parte de la santidad e incluso estos textos tratan de ocultarse. Pero la justa distribución de las riquezas, es innegablemente parte del mensaje de Jesús.

Por eso sigue su mensaje dirigiéndose a sus discípulos: no se preocupen, sé que estarán perturbados por qué va a suceder con esta nueva economía... los valores del reino son puestos nuevamente en oposición a los valores del imperialismo: “la vida es más que la comida y el cuerpo que el vestido (cap.12: 22) No estén en ansiosa inquietud (vs. 29) porque todas estas apariencias buscan la gente de este sistema (vs. 30) pero ustedes deben buscar primero el Reino de Dios, porque en el Reino de Dios, al contrario que en este sistema, todas las necesidades básicas estarán cubiertas (vs. 31)

13. GRAN CENA

A continuación Jesús pone dos parábolas muy parecidas: los convidados a la boda ( 14:7 – 14) y la gran cena (14: 15 – 24)

En la primera de las dos parábolas Jesús hace referencia a los que buscan constantemente los primeros lugares en todo, los que quieren figurar. A estos les dice que no debe ser así, y termina dándole un consejo: “Cuando hagas banquete llama a los pobres...” (vs. 13)

En la segunda parábola, Jesús cuenta la historia de un rey que hace fiesta pero que ningúno de los convidados importantes quiere participar de ella. Entonces el rey enojado manda a un siervo a recoger a los pobres del camino y hacerlos entrar, aunque sea por la fuerza (vs. 23) a su banquete.

Los religiosos, los poderosos, todos se excusaron de ingresar a la fiesta del rey. Pero éste, no se queda de brazos cruzados y hace participes a dos grupos de personas: 1.- los pobres. 2.- los mancos, los ciegos... en otra palabra un grupo de personas marginadas de toda marginación: los discapacitados. Nunca antes una religión o un sistema político había tenido en cuenta a los discapacitados como parte integral de la sociedad, Jesús es el primero que los incorpora al reino de Dios que, dicho sea de paso, siempre lo compara con banquetes, fiestas, nunca el Reino es comparado con algo que no esté relacionado con la alegría.
En una sociedad eficientista de producción y consumo, es lógico que los discapacitados queden al margen. Muchas sociedades intentan incorporarlos por medio del asistencialismo, si embargo Jesús presenta un nuevo paradigma: la nueva sociedad no incluye a los excluidos sino que se construye desde ellos.


14. EL RICO Y LAZARO

La famosa parábola del rico y Lázaro sólo fue utilizada para hablar de la inmortalidad del alma, pero del tema que realmente habla.... ¡De ese tema no se habla!.
La parábola relata de un hombre rico del que ni conocemos el nombre que tenía todo tipo de lujos y que ni se ocupaba de un pobre menesteroso llamado lázaro que estaba en la puerta de su casa.
Muriendo ambos, el rico va al sepulcro y Lázaro a un lugar llamado “el seno de Abraham”. Desde dos metros bajo tierra el rico mira y lo ve a abraham y a lázaro en su seno (recordemos que es una parábola) desde ese sepulcro clama a Abraham pidiendo misericordia, un poco de agua porque está atormentado en unas supuestas llamas que había en dicho sepulcro (una mención a alguna idea del infierno, sin duda). Pero Abraham se niega diciéndole que él ya ha recibido bienes y Lázaro está siendo consolado de su vida pasada y termina diciéndole que los ricos no creerán aunque alguno se levante de los muertos.
¿Qué debían creerle a Moisés y los profetas para no irse al infierno con su hermano? Que la vida que llevaban era una vida incorrecta. ¿Porqué? Porque no distribuían sus bienes sino que sólo lo gozaban ellos.
Esta parábola hace mención a dos clases sociales, una castigada en el nuevo orden por su avaricia, por no distribuir justamente lo que con injusticia acumularon, y otra clase social, en “el seno de Abraham” (el “Reino de Dios”) gozando de lo que más tarde se llamó “la dictadura del proletariado”.


15. EL JOVEN RICO (18:18 – 30)

El joven rico es otro ejemplo de la reestructuración económica y que Jesús vino a establecer.
Un joven principal entre los judíos le pregunta a Jesús qué debía hacer para heredar la vida eterna. Jesús le responde citando los mandamientos: no adulteres, no mates, no digas falso testimonio, honra a tus padres. Aquel joven le responde que eso ya lo hacía y Jesús le replica: “Te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres” (22) Hay pocos pasajes tan claros como este en los que Jesús hable de una reestructuración económica. ¡Ha comenzado el jubileo!; “Vende todo lo que tienes y redistribuye”.
El joven rico se fue triste porque tenía muchas posesiones de las que no se quería desprender. La salvación de este joven dependía de su justa distribución de las riquezas, algo que no quiso hacer.
Jesús, al ver esto comenta que es más difícil que un rico entre en este nuevo sistema que un camello pase por el ojo de una aguja, en otras palabras “es imposible”. Los fundamentalistas inventaron que aguja es una puerta chica donde un camello puede entrar con esfuerzo, todo para no asumir el mensaje de Jesús quien se refiere a la aguja de coser y a ningún otra cosa.
Pedro, entendiendo el mensaje de su maestro con gran lucidez le dice: “nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido (28) Y Jesús le responde que debido a esa actitud, habrán de recibir bendiciones en este siglo “y en el siglo venidero la vida eterna” (30)

16. ENTRADA TRIUNFAL Y PURIFICACION DEL TEMPLO (19: 28 – 48)

Tratándolo como a un rey, Jesús ingresa a Jerusalén montado en un pollino con tendiendo mantos y palmas en el camino y cantando a gran voz: ¡bendito el rey que viene en el nombre del Señor...! (38)
Los fariseos que sabían que podría traer grandes dificultades con el imperio le dicen a Jesús que reprenda a la multitud para que se callen pero el maestro no sólo no le da importancia sino que los anima: “si estos se callan van a cantar las piedras” (39, 40)
Luego Jesús llora por una ciudad que no comprende los tiempos que le toca vivir y no sabe que consecuencias le esperan y entra en el templo. Inmediatamente, echa a todos los mercaderes por haber hecho de la casa de Dios, una cueva de ladrones. A partir de allí todos los principales querían matarlo, había tocado el corazón mismo del sistema financiero del demonio: el lucro.

17. LA CUESTION DEL TRIBUTO (20:19-26)

Queriendo buscar la forma de matarlo, le mandaron espías a preguntarle tramposamente sobre su relación con el imperio: “¿Nos es lícito dar tributo al Cesar?”
De la forma que Jesús contestara quedaba expuesto: si decía que sí, sus seguidores se desilusionarían, si decía que no, el imperio lo mataba.
Pero Jesús sabiendo de la trampa pide una moneda, la muestra y les pregunta: ¿de quién es esta imagen?... pregunta difícil de responder porque los fariseos y maestros de la ley eran muy observadores de la letra de la ley y veían como abominable la producción de imágenes, pero con el Cesar, hacían “la vista gorda”.
¿De quién es esta imagen? Equivale a decir: “¿quién es este idolatra?” “¿Porqué permiten ustedes una imagen pagana en el templo?” “¿Qué debe hacerse con un idólatra?” La idolatría estaba penada con la pena de muerte.
¿De quién es esta imagen?. Del Cesar. Pues denle al Cesar lo que es del cesar, y a Dios lo que es de Dios. De Dios es ese pueblo pobre que ellos doblegaban y oprimían obligándoles a cumplir una ley que ellos ignoraban, del Cesar era el castigo por su idolatría.
[1] (otras diferencias de orden político y teológico sin duda podrán encontrarse entre el movimiento de Jesús y el de los Zelotes, yo me refiero a esta en el marco del mensaje del buen samaritano)

[2] la palabra que la Reina Valera traduce como limosna es eleimosuni que quiere decir precisamente “acción de ayudar a los necesitados” (diccionario de “The Greek New Testament” Sociedades Bíblicas 1975