26 mayo 2014

la culpa de todo la tienen los inmigrantes

No mi amigo, el gaucho no es la mezcla de indios con españoles, es mucho más que eso, el gaucho es una clase social. Una clase social que luchó con fiereza por la independencia y después, las clases dominantes se esforzaron por hacerla desaparecer. Que la ley de vagancia, que la nueva época. Que estos anarquistas…  La cuestión que el gaucho fue empujado a la frontera, a pelear con sus hermanos los indios y a matarse entre ellos porque ninguno servía al naciente capitalismo.
Pero sí había algo de indio en el gaucho, también algo de español. Sus calzones puntillosos, camisa y pañuelo. Aunque después de la guerra de Crimea Francia nos vendió a los argentinos pantalones de “rezago militar” que, por finalizar la guerra, ya no le podían vender al ejército turco. Así, sin duda por lo económico que resultaba, el gaucho cambió su chiripá por las bombachas que hoy lo caracterizan. Así comenzó a tener algo de turco en su vestimenta.
Y tomó la guitarra, herencia árabe – española y comenzó a cantar esa música dolorosa y nostálgica que tiene nombre quimbunda: Milonga. Así que la milonga es también afrodescendiente; se necesitó un “negro” para que exista la milonga. Algunos estudiosos dicen que la Milonga deriva de la marinera limeña, o de la zamacueca, lo que la haría descendiente de peruanos también.
Y así pasaron los años y el gaucho tuvo que subirse a una carreta y venir a Buenos Aires para traer y llevar productos. Y mientras esperaba que le descarguen la carreta pensó que sería buena idea ir a un bailongo. Pero claro, vestido con esas pilchas no le permitían entrar. Así que un porteño piola, de esos que ven el negocio, se puso un improvisado boliche en la esquina y le alquiló un saco y unos pantalones. No pudo hacerle poner corbata, pero así, de pantalón, saco y pañuelo, con facón en la espalda entró al baile dándole nacimiento al compadrito.
Este compadrito, en la gran licuadora que se llamó conventillo, tal vez en la Boca, tal vez en San Telmo, mezclado con un judío, un “tano” un “gallego” un polaco y otros más fueron mezclando el italiano con el idish el polaco inventando esta merezunda que tanto nos caracteriza en el mundo entero y le llamamos lunfardo. También entre todos ellos parieron el tango, canción porteña que recorrió el mundo entero y que también es palabra de origen africano. Algún alemán que andaba por ahí perdido le puso un fuelle para que el tango tenga nostalgia.

Y ahora estamos vos y yo, sentados en este histórico bar de la Boca escuchando tangos y evocando a aquel indio, el gallego, el negro, el tano, el judío, y todas las demás influencias que esconde esa música mágica y vos, otario empedernido, que además te llamás Di Giovanni, venís a decirme que el problema de los argentinos es la gran cantidad de inmigrantes.