16 marzo 2016

Jesús le devuelve la voz a un ciego

    marcos 10
    46Llegaron a Jericó, y al salir de la ciudad Jesús iba seguido de sus discípulos y de una gran multitud. Junto al camino estaba sentado un mendigo ll...amado Bartimeo hijo de Timeo, que era ciego.
    47Cuando éste supo que quien venía era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar y a decir: «Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»
    48Muchos lo reprendían para que callara, pero él gritaba con más fuerza: «Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!»
    49Jesús se detuvo y mandó que lo llamaran. Los que llamaron al ciego le dijeron: «¡Mucho ánimo! ¡Levántate, que Jesús te llama!»
    50Arrojando su capa, el ciego dio un salto y se acercó a Jesús,
    51y Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le respondió: «Maestro, quiero recobrar la vista.»
    52Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y enseguida el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús en el camino.

    Cuando hablamos de discapacidad tenemos que tener en cuenta que toda definición es ideológica. ¿Qué entendemos por discapacidad?
    Decir “capacidades diferentes” es un poco romántico, el ciego que está al costado del camino tiene un problema físico real. Pero no es ese problema físico el que lo hace estar mendigando al costado del camino, es una sociedad que es más discapacitante que su ceguera.
    Cuando el ciego se enteró que el que pasaba rodeado de una multitud era Jesús pidió misericordia a los gritos. La gente que rodeaba al maestro lo quería hacer callar, porque según la sociedad de esa época, un ciego no sólo no podía ver sino que además no podía hablar.
    Cuando Jesús sana al ciego no sólo le devuelve la vista sino también la voz.
    Como sociedad tenemos que tener cuidado de no agregar mas peso a los demás del que ya tienen en sus problemas. Jesús sana devolviendo la voz a todos los que nuestra sociedad los dejó sin voz.
    Tal vez nosotros hoy como cristianos no tengamos el poder de devolver la vista a los ciegos, ni hacer caminar paralíticos, pero si tenemos la obligación de devolverle la voz que el pecado de la discriminación les robó