08 septiembre 2006

De la confederación a la monarquía


El proyecto más extraño de la historia:

Cuando Jehová se le presenta al pueblo esclavo, éste aún no era una nación; simplemente, era un pueblo esclavo cuyo únicos lazos eran la tradición, la historia de pactos, el idioma, y la esclavitud que los oprimía.

Doce tribus unidas en torno a pactos en los que Jehová siempre está presente, no sólo involucrado sino como el hacedor del pacto, como aquel que “cumple sus promesas”.

Después del éxodo, estos pueblos se fueron estructurando, debido a su objetivo común, como una liga de doce tribus. J. Bright la denomina “liga anfictiónica”
[i], Rubén Dri: “confederación”[ii] .

De esta forma, doce tribus liberadas de la esclavitud por un Dios totalmente diferente que los dioses de la época, pasan a ser “el reino de Jehová”.

Extraño reino este que no admite dominación. Extraño Dios que no admite imágenes, que no admite que se lo adore en estatuas y templos (Ex. 20:4; Deut. 5:8). Extraño Dios que no pertenece a un pueblo o raza determinada, que no está con los dominadores de turno, sino con los oprimidos: “el pueblo de Israel sufría bajo la esclavitud. Gritaban y su clamor subió hasta Dios”. (Ex. 2:24)
[iii]

Así se forma el proyecto más extraño de la historia: una confederación de doce tribus llega a Canaán con un proyecto diferente a todos los pueblos que lo rodeaban; un pueblo teocrático rodeado de monarquías absolutistas.
La caída de la teocracia.

El período teocrático de las doce tribus duró aproximadamente 200 años, según el autor citado, el colapso de la confederación teocrática se debió a tres causas principales:

1. La amenaza filistea: los filisteos, quienes para el siglo Xl monopolizaban el acero, eran un peligro militar para la confederación que no tenía un ejército profesional. (1Samuel 13:19-22).
[iv]

2. Desigualdad social: En aquella época, las doce tribus cultivaban en terrazas; el descubrimiento de la cal, impermeable para el agua, los ayudó a construir cisternas que ayudaron a algunas tribus a producir con más intensidad ocasionando un proceso de acumulación que llevó a una profunda desigualdad social.

3. Corrupción: Sólo vasta leer 1 Sam. 8:3 para comprender la corrupción que envolvía a los jueces de aquellos días.
[1]


La pre- monarquía

De esta forma, es explicable porqué el pueblo clama a gritos por un rey. Es interesante ver como Dios “contra su voluntad” se lo concede.

No obstante, el primer rey de Israel, no fue rey en el sentido de las monarquías autoritarias que lo rodeaban. Muy por el contrario, Saúl estuvo más cerca de ser un “juez” que un “rey” en el sentido estricto de la palabra.

La única diferencia notable entre la época de los jueces y el reinado de Saúl, tal vez haya sido el ejército profesional que éste armó.

La monarquía propiamente dicha

Fue después de la muerte de Saúl que la monarquía se empieza a inclinar hacia el autoritarismo despótico. Deja de existir de esta manera la organización horizontal para comenzar a ser una monarquía vertical, donde ni siquiera con Dios, el pueblo podía tratar en forma directa como lo hacía antes. Ahora a Dios se lo comienza a ver como un rey, y un rey visto con los ojos de aquellos tiempos, desvirtuaba mucho la imagen que el pueblo había tenido.

Jehová, fue el que más resistió la monarquía porque sabía que llevaba al despotismo y porque sabía que su imagen iba a ser dañada profundamente ante el pueblo.

Habiendo monarquía, ya Dios no pactaba directamente con su pueblo como hasta ahora lo había hecho. Los pactos de Dios son ahora con el rey de Israel. Los sacerdotes que ofrecían sacrificios de mediación por el pueblo, ahora pasaban a ser los legitimadores de la monarquía. El templo de Salomón, es construido “en terrenos de su propiedad”. La relación del pueblo con su Dios se ve “privatizada” y supeditada a los deseos del monarca.

La teología cambia de signo. De ser una teología de liberación que daba sentido y legitimación a las luchas de liberación y a la sociedad igualitaria y liberada, pasa a ser una teología de dominación que legitima el poder real. Asume las características de la teología egipcia sobre la filiación divina del rey.
[v]

La importancia del templo

Recién aquí podríamos decir que el templo comienza a tomar preponderancia. El padre se le presenta a Ezequiel y le dice que allí, en el templo, es donde Él tiene “su trono” (43.7).

El sistema monárquico había logrado sacar la morada de Yavé del seno del pueblo, pero Dios no iba a ceder su autoridad al rey y estableció “su trono” en el templo; lejos, fuera del palacio. Dios nunca es el Dios de la monarquía, no es el rey en el sentido de monarquías absolutistas, es un “rey” que se autoproclama “rey” precisamente en oposición al sistema monárquico.


[1] Las causas del colapso de la confederación, han sido tomadas, aunque no en forma literal, del libro ya citado de Rubén Dri.
[i] J. Bright; La Historia de Israel. Bilbao
[ii] Ruben Dri; Autoritarismo y democracia en la Biblia y en la Iglesia; Ed. Biblos. 1996
[iii] Ruben Dri; Ob. Cit. Pg. 17
[iv] Ver Panorama del Antiguo Testamento, pg. 214; Nueva Creación, Bs. As.
[v] Ruben Dri; Ob. Cit. Pg. 34