Profecías del fin del mundo




A mediados del siglo 29 no existía el viaje en el tiempo, pero ya habían inventado la pantalla que veía el futuro. Para los pobres, por supuesto, era inaccesible, pero los Estados tomaron mano de este recurso con gran rapidez y eficiencia aunque existía una falla que era inexplicable hasta el momento: la pantalla del futuro no podía ver mas allá de lo sucedido en 2984....

Al principio el uso de la telepantalla del futuro pareció ser positivo, se suprimieron las guerras, por ejemplo; ¿quién iba a iniciar una guerra sabiendo su resultado? Se anticipaban los delitos al punto que cometerlos llegó a ser sencillamente imposible. Se conocían los años de sequía, las piedras, huracanes y así se preveía el cultivo. Los desastres naturales eran evitados y ya no se discutía sobre la ley del aborto: se anticipaba a los delincuentes entonces el aborto era obligatorio. Si el hombre por nacer tenía un futuro brillante se estimulaba su nacimiento y si era uno mas del montón los padres sin saber mas que lo irrelevante de la vida de su hijo podían decidir sobre su vida.

Fue después de un tiempo que a los legisladores se les ocurrió que podría unificarse los impuestos. Se sabía cuando alguien iba a nacer y cuanto iba a vivir por lo tanto se calculaban sus impuestos y podían pagarlo en cuotas. Cuando una pareja tenía una noche acalorada, al otro día recibía una carta del Estado: “en 9 meses serán padres; según los cálculos de gastos de toda la vida de Juan (así lo van a llamar) su impuesto es de $... que pueden pagar al contado aunque sabemos que ustedes elegirán el plan de 200 cuotas.

Con el tiempo, desapareció la lotería, el fútbol y todos los deportes. Los hombres dejaron de tratar de conquistar mujeres y las mujeres no buscaron mas seducir hombres pues ya sabían de su aceptación o rechazo, así que el matrimonio comenzó a ser un tramite: “Ola ¿vos sos Sandra? Si, Ah, yo soy José, el que a los 25 años se va a casar con vos y tener tres hijos antes de morirme de un infarto y dejarte viuda a los 60” Si, ya lo sabía. Si, yo sabía que vos sabías y que me ibas a decir que sabías...

La vida comenzó a perder gracia, todo era previsible, todos sabían todo.

Fue al fin que el 1 de enero de 2984, el tiempo se detuvo

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